Personajes del año 2017. En el entramado de mi cocina – muebles superiores, inferiores, cajones cazoleteros, etc., figuran multitud de actores, donde unos trabajan más que otros (la vida es así), pero donde todos son importantes: desde los protagonistas a los extras, o los figurantes como los llaman en el carnaval gaditano del Teatro Falla.

Pero las “celebrities” del año recién finalizado han sido sin duda estas dos: mi olla ultrarrápida (formato mellizo), de la que ya hablé cuando la compré, y el robot thermomix  que es la gran actriz secundaria de esta película, el documental de cocinar para comer a diario, un auténtico reportaje al estilo del «National Geographic».

Vayamos por partes:

La olla ultrarrápida: como ya he dicho, la uso como olla convencional, pues realmente el material de su revestimiento es lo más importante. Y con una tapadera transparente, puedo ver hacer mis potajes y mis guisos. Lleva poco tiempo en mi cocina –seis meses- pero ya le tengo muchísimo cariño. Además, la compré en dos tamaños, para cuatro y para ocho raciones. 

La Thermomix: sigue siendo la “pinche aventajada”, tal como la define mi amiga Petri Benitez (Venta Melchor). Este año tengo que decir que estuvo de baja unos días, pues perdió la membrana y el botón interior de la temperatura, imprescindible para funcionar. La envié al Servicio Técnico de la firma, y me llevé el disgusto del “clavazo”, pues me presupuestaron la reposición del frontal completo, a cuentas del dichoso botoncito. Una gracia de 253 euros…. Pero en fin, ella no tiene culpa de nada. Lleva en casa unos 20 años y es como de la familia, de plantilla.

Y mi agenda: es la auténtica directora escénica, sin duda. Sin su planificación semanal nadie puede trabajar aquí. Ella indica la distribución, el orden de los platos, e incluso lo que está y hay que sacar del congelador. Mi agenda es mi objeto de confianza. Le escribo sus instrucciones y ella organiza luego, dando órdenes a los demás sobre el escenario que es la encimera, la vitrocerámica, la nevera, los fregaderos y sobre todo con el manejo de los tiempos para cocinar. Un escenario con diversos actos y una obra de gran complejidad, que suele tener varias funciones en el día.

Lo dicho: dos actrices de prestigio y una directora escénica de la que no puedo prescindir, mi agenda. Ya tengo la de 2018.

¡Cocina, acción!