En la sesión de Cortes del 21 de abril de 1811, el diputado Esteban Gómez denunció que los soldados ingresados en el Hospital Militar de San Carlos (San Fernando, Cádiz), perecían por el consumo de malos alimentos. Hombres valientes que lo dieron todo, y que –heridos- morían en el hospital por mala recuperación a cuenta de su alimentación. Según denunciaba este diputado, el problema no era presupuestario, pues se había previsto que los mejores productos fueran destinados a estos soldados, sino que por el camino, se perdía parte de la asignación y al final llegaban alimentos de segunda categoría.  Un mal trato a “Los defensores de nuestras tierras, nuestra libertad y nuestros derechos….”.

Me he puesto a localizar esta noticia que ya conocía, porque me recordó lo del menú servido a nuestros queridos policías destinados en Cataluña, el 24 de diciembre: un trozo de bacalao frito, un poco de pasta con un mejillón y un par de croquetas…. Vamos, un menú un poco cutre para la Nochebuena, y para unos hombres que se suponen que están defendiendo el orden y la unidad de España….. ¿se habrá perdido también dinero por el camino del presupuesto asignado?.

Pero todo esto me hace recordar que –bajo el presupuesto público también- están los menús de las muchas escuelas de primaria. Todos sabemos que nuestros niños comen regular: mucha pasta y patatas, poca verdura lógicamente y mínima proteína de calidad. Es cuestión de repasar los menús escolares. Con lo bien que estaría contar con una buena cocina en el colegio, con un guisoteo diario, aunque solo fuera de legumbres, pero con buenos acompañamientos…..o sea, con comida de verdad.

En fin, ya pasó hace doscientos años lo del hospital militar. Ahora vuelve a ocurrir, y yo concretamente me fijo en esos menús semanales de los niños, que por lo visto cumplen con los parámetros numéricos de calorías, pero que, todos sabemos que no tienen una mínima calidad.

Y la calidad es algo tabú en la dietética pública. Pocos se atreven a hablar de ella, porque no es solo variedad y equilibrio en los menús, tal como indican los titulares escritos sobre los anuncios publicitarios de comida cutre, que por obligación deben salir , para compensar los malos mensajes…..  Es también el tema de la calidad nutricional que contienen nuestros alimentos y que apenas se mide. 

Lo siento, pero frente al morbo de los espectáculos televisivos, que solo predican técnicas y «arte» en cocina, muy pocos hablan de la calidad de lo que comemos los españoles: qué tipo de carne, de pescado, de frescura en verduras, y, sobre todo, qué  tiempo haría falta para preparar un buen plato de legumbres, que seguro que a todos nos salvaría la salud… poco se habla de la dignidad de los alimentos. 

Solo se me ocurre un término: cutrerío alimentario. Y en un país como España, supuestamente desarrollado, supuestamente opulento, supuestamente avanzado. Pues no, aquí no se respeta la dignidad de la comida, se come cualquier cosa, con una industria alimentaria que va a lo suyo y un gobierno que mira para otro lado. Pocos velan por la calidad de lo que comemos, y pocos se atreven a hablar de eso.  Comer bien vale un poco más caro, pero más cuestan las enfermedades que producen comer mal. Y no podemos olvidar a nuestros niños, que son el mañana de este pais.

Este cutrerío alimenticio puede ser practicado por cualquier partido político….

El remedio: compra fresco y ponte a cocinar. No hay otra.