Poner a calentar un cacharro (sartén, cazuela o el horno mucho más) requiere consumir energía, con su correspondiente coste. Pero también nuestro tiempo de trabajo tiene valor, así como el agua para fregar lo que hemos ensuciado. Por ello, un consejo razonable que dan los defensores del medio ambiente, es cocinar menos veces pero más raciones de las necesarias a corto plazo. El resto, se puede calentar en el microondas, congelar o reutilizar más tarde.

Éste es uno de los consejos que dan los cocineros comprometidos por el clima, una plataforma creada para tal fin.

Personalmente creo que no todo congela igual de bien. Pero sí los potajes y los guisos. Los garbanzos, alubias, pollo, el pescado guisado y las salsas y caldos quedan y se recuperan estupendamente.

Dicen los entendidos que si cocinamos una vez para muchas veces, podremos ahorrar hasta 2/3 de energía. Es decir, merece la pena organizarnos por racionalizar recursos y tiempo, que no es poco. Además, también podremos optimizar los alimentos comprados, elaborándolos en su mejor momento de frescura. ¡Ah! y habrá que limpiar menos veces nuestra cocina, que no es poco.

Huella de carbono, ahorro de tiempo, tener nuestra comida disponible con anticipación, buen uso de congelador y microondas, son modos de afrontar nuestra cocina de cada día y de alimentarnos “en condiciones”, como dirían nuestras madres.

Solo por el clima merece la pena cocinar una vez para varias.

(Las fotos son de mi último «guisoteo»; así tengo comida caliente para dos o tres días más).