El vino y el flamencoNuestra amiga Ángela Gallego, ex profesora de la Universidad de Cádiz y miembro del Grupo Gastronómico El Almirez, ofreció el viernes pasado una magistral conferencia titulada “El origen del flamenco, su relación con el vino de Jerez”. La charla se enmarcaba dentro de los actos organizados por los D´Sherry Explorers, grupo de amantes y seguidores del vino de Jerez, capitaneados por la arrolladora Vicky Miller. Además, ese mismo día prestamos nuestro juramento a la filosofía de este grupo de aficionados vinícolas. El acto tuvo lugar en el Hotel Pinomar de El Puerto de Santa María, campamento base del grupo de exploradores.

Ángela Gallego se definió como flamencófila –que no flamencóloga ni musicóloga-, para definir a continuación el flamenco como la banda sonora de las clases marginales hasta el siglo XIX, que con anterioridad recibió aportaciones de otros cantes.

Partiendo del llamado árbol de los cantes, citó variedades de cantes inclasificables más o menos conocidos (cantes de atrás, letras alegres, positivas, como tangos, cantiñas, soleá, bulerías de Jerez…etc.), y otros cantes más serios y difíciles. Hay que templar la voz, para el quejío flamenco, y los cantaores necesitan una voz especial. Por ejemplo, en el caso de la toná, la seguiriya  la soleá, que describen situaciones límite de la vida del hombre (muerte, desarraigo, cárcel, tortura, desamor….).

El flamenco normalmente se daba en grupos de baja extracción y con expresión de sus sentimientos. Desde el año 2010 es patrimonio inmaterial de la humanidad.

La charla se dividió en tres apartados:

1.- El flamenco y los vinos de Jerez.

2.- La aparición del flamenco (donde, cuando y cómo).

3.- El inicio de la cata de flamenco con vinos/cantes (contenido que se aplaza para una futura ocasión).

El primer maridaje del vino de Jerez fue el cante flamenco, pues cual compañero, aparecen juntos. En los primeros cantes de oriente y en las primeras viñas. El vino necesita tierra y semilla y el cante es el mezclador. El gitano viene a ser el enólogo. El flamenco, oculto durante mucho tiempo, aparece en dónde se bebe vino, en cafés cantantes, entonces sitios de mala nota.

El cantaor, siempre sentado frente a un vaso de vino. Y las botellas, se engalanan con el flamenco (marcas La Gitana, la Soléa, etc). El cantaor canta en primera persona sus experiencias, y el vino desinhibe, ayuda a templar la voz.

En cuanto al segundo punto, dónde surge el flamenco, no hay una teoría aceptada por todos, que se sitúe antes del siglo XIX, pues todo se desconoce.

Al flamenco se le atribuyen orígenes moriscos, judíos y mozárabes, así hasta el siglo XVII. Y nace cantado por grupos de analfabetos. Hasta los siglos XIX y XX, no hay nombres de cantaores. Luego están El Planeta, Franconetti o Demófilo (padre de los hermanos Machado). Solo hay noticias externas de viajeros. Se da en clases sociales míseras, y siempre localizado en el triángulo tartésico, dónde se encontraban los principales latifundios (rural o urbano).

Según la RAE, flamenco es cante, baile y guitarra, pero no en otros países con población gitana. Aquí no crearon, sino forjaron el flamenco.

¿Qué músicas influyen?. Las más antiguas, de hace 3.000 años, se citan por historiadores como Estrabón, Marcial y Juvenal, que hablan de danzas a la diosa Isis (Astarté en Cádiz). Luego llegaron las bailarinas de la Puéyade gaditanae, grupo de baile laico para las fiestas de Roma.

También las influencias greco-bizantinas derivadas del mozárabe, época que recuerda a una gran tolerancia religiosa. Cuando conviven judíos, mozárabes y moriscos. Pero esta música desaparece con la Reconquista, y es sustituida por el canto Gregoriano. Era música de varias notas en una sílaba, como en la música oriental.

Como muestra quedó la música litúrgica y popular sefardita (de los judíos expulsados de España en 1492). Aquí quedaron los conversos (llamados marranos), controlados siempre por la Inquisición, y al margen de la sociedad. (Los sefarditas hablan la misma lengua del siglo XV, el ladino). Desde 2004 gozan de la nacionalidad española.

Continuó Ángela Gallego hablando de la influencia de los cantos, poesía y música andalusí. Con la influencia de la música culta en la corte cordobesa, como por ejemplo la zambra. Citó al músico ciego bagdadí llamado Zyriab, que además trajo el protocolo a las mesas del Califato de Córdoba.

Hubo una interesante música popular andalusí y mozárabe. A través del fandango morisco y la zambra, cantada en bodas, sobre todo la zambra gitana.

Los moriscos, que también fueron expulsados de España, se refugiaron en Granada, y se casan con gitanos. De allí surgen cantes como la mosca, la cachucha y la alboreá, tres partes de la boda gitana.

Mereció una mención la fusión musical hispanoárabe realizada por el cantaor recientemente fallecido Juan Peña El Lebrijano, con su disco grabado con la orquesta andalusí de Tánger.

A continuación habló de la influencia gitana, desde el siglo XV, ya que los gitanos llegan a España en 1425, seguramente a través del Camino de Santiago o por vía marítima. A Andalucía llegan después. Al ser un pueblo marginal, se convierten en un problema de estado. Además, no aceptan el nuevo modelo de monarquía autoritaria (desde los Reyes Católicos) y sufren persecución. Desde 1492 se promulgan muchas leyes antigitanos, hasta la Constitución de 1978.

Como ejemplo, durante el reinado de Felipe IV, siglo XVII,  se separan las parejas gitanas, y ni siquiera se les permite el refugio en las iglesias. El marqués de la Ensenada, con Fernando VI fue un gran azote de gitanos. Los romances son los cantes gitanos más antiguos (tonás o martinetes).  Carlos III suaviza estas leyes.

Más tarde, el cante empieza a dar beneficios económicos, y los ritmos africanos enriquecen el flamenco: juntos África, Andalucía y América, con negros de Mozambique (siglo XVII). Esclavos sobre todo en los puertos.

Y por último, se aludió a la influencia de América, con los negros curros, en los muelles de Sevilla, siglo XVII, que se van a América. (El flamenco de la navaja), y en América hacen la síntesis del cante flamenco, como expresión de una liberación.

Cantes de ida y vuelta, desde la península a las colonias y se mezclan: Cuba, Argentina, Colombia, y los cantes entran por Cádiz, hacia 1717. (por ejemplo, la milonga o el tango antillano). Un personaje clave fue la cantaora Pepa de Oro, natural de Cádiz, artista que trajo la rumba.

Ángela Gallego dejó para otra ocasión el tercer punto de la conferencia: inicio de la cata de flamenco con vinos/cantes.

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Ver la sala llena de público que siguió atentamente la charla, me hizo considerar el valor de personas como Ángela Gallego, relacionadas con la docencia universitaria, y que, una vez fuera del mundo laboral, puedan seguir transmitiendo conocimientos procedentes de la investigación. Ella comunicó no solo datos, sino también reflexiones históricas y sociales.

Una charla indispensable para conocer los orígenes del flamenco y su naturaleza.