Casa Manolito portadaMantener en hostelería el estilo y vocación propios es una buena opción a la fidelidad, siempre que se responda con adecuada calidad. Una venta es una venta: lugar alejado del centro de las poblaciones y con clara disposición a dar de comer a los desplazados caminantes o por motivos laborales. Todo ello con una cocina básica, repetitiva y abundante. Eso mismo nos encontramos en la famosa Casa Manolito, un sitio difícil de encontrar en el Polígono El Trocadero de Puerto Real (Cádiz), pero que cumple con creces su definición de venta. Unos veinte años lleva funcionando.

Creo que he tardado mucho en localizar y visitar este lugar. Los trabajadores del polígono puertorrealeño –Diario de Cádiz, talleres, industrias aeronaúticas, etc.,- ya lo han consagrado por usar su servicio de menús del día, a buen precio y aceptable calidad. Suerte que tienen estos señores. Sé por experiencia lo que es comer fuera de casa a diario con malos ingredientes y peor elaboración, que luego el estómago pasa factura.

Pero como venta de domingo –día en que fuimos nosotros- ya a precio de carta, ciertamente colmó nuestras expectativas. Empezando por los vasos de cerveza de entrante que, sin pedirlo expresamente, suponen el doble de una caña, tamaño maxi. Ya solo por eso, te han alegrado el día. Los manteles son de papel como mandan los cánones venteros en el siglo XXI.

Casa Manolito mosaicoPor no hablar de las almejas de carril tamaño XXL. Creo que nunca las vi de igual calibre, aunque eso sí, yo habría hecho una salsa más ligera y con algún vino aromático.

Los fritos de puntillitas y gambas rebozadas me parecieron un tanto agresivos por tamaño y adición de sal, pero desde luego estaban fresquísimos.

Y aquí quiero hacer especial mención a los pimientos asados y aliñados, que, sin trocear siquiera, con ajitos picados y a temperatura ambiente, nos dejaron gratamente impresionados por su buen punto de aliño. Son platos caseros, con poca elaboración, pero que están a la altura del buen sabor mínimo decente, y, en esta ocasión, de algo más. Lo de la buena pimentada no suele darse muy a menudo, lo que son las cosas, y nosotros a ésta le pusimos nota alta.

Pero está claro que el arroz de la Venta Casa Manolito es su producto estrella. Servido en cazuela de barro, hay que pedirlo mintiendo a la baja el número de raciones, para evitar que sobre demasiado, y con las premisa de una o dos repeticiones a modo de bises.

Los postres –hechos por ellos- son también dignos de mención.

El simpático nombre de la venta y el resultado de productos (incluyendo mariscos) y elaboración más que notables, convierten a Casa Manolito en una venta de referencia de la bahía, como alternativa a otras situadas en puntos más interiores de la provincia.