Sin tiempo para leer la prensa. Hoy toca compra en el mercado central de abastos de Cádiz: el pescado, la carne, la fruta y la verdura. Mi pescadero estudia violín. ¡ah! Y traerme el pan de pueblo de la Venta El Soldao. Todo un periplo comercial doméstico gaditano, que empieza en el autobús, con la gente en tertulia viva criticando al rey Fernando VII y a la utilización del pueblo (ahora igual). Mientras, el Galeón La Pepa (llamado en origen Galeón Andalucía) ya está en el muelle gaditano para ser visitado. Un mega crucero le ha quitado el atraque preferente, con turistas en bañador en sus camarotes. Los autobuses van llenos de gente que quiere ver Cádiz. Sol amable de sequía. Por las calles, mil chavales corriendo, participantes en la Gran Gymcana del Doce, con algún gordito que  no puede con su alma y resopla. En el Palacio de Congresos (Plaza de Sevilla) colas para asistir al sorteo de la Lotería Nacional. Eso necesita Cádiz, que le toque la lotería.  Decido comprar canela y nuez moscada en el quiosco de mi amigo Nicolás, junto al mercado: siempre aprendo algo de él, y en esta ocasión me ha dado la receta de la especia marroquí Gran Masala. Entro al mercado, con el carrito, como siempre. Cámaras trabajando a destajo en el interior.

Compro pez espada y choco; voy al puesto de Ani, que aún tiene guisantes frescos y habas tiernas, e incluso los buenos tomates Daniela, para freir, almerienses. Me esperan para un té en la cafetería más cosmopolita de Cádiz, Le Poéme, en la calle Londres, pero antes descubro y me paro en dos puestos del mercado que estrenarán negocio el próximo martes 20: El Cucharón de Palo, dedicado a comida casera preparada para llevar, con pollo al ajillo, papas aliñás, carne al toro o paellita los sábados. Hoy había alegría en el mercado, o será por el Bicentenario. Pero cualquier pequeña novedad es una alegría.

Con el carro lleno, busco la vuelta a casa. Por el camino, encuentro y entro en la taberna La Carbonera, en la calle San Fernando, junto al edificio Amaya y el Ayuntamiento. Dicen que tiene 80 años. Allí solo se bebe, no hay tapas. Compro un vino amontillado para guisar, y el dueño –Pepe- me dice que pronto tendrá también Pedro Jiménez de barril, a granel. Un carrito de la compra en una taberna es de lo más moderno.

Ya en casa, vacío el carro, congelo el pescado, guardo la verdura y fruta, me cambio de cazadora (calor), escribo un mail y pongo rumbo a Cádiz (el centro). El muelle rebosa gente con el Galeón. Todos con mapa y sandalias sin calcetines. La Plaza de San Juan de Dios sin terminar, con 200 obreros currando y 500 mirando… ¿estará para el lunes?, que vienen los Reyes….Más tarde, el Oratorio de San Felipe Neri cerrado, las fotos por fuera. Igual que la capilla del Hospital de Mujeres, otra joya que no puede visitarse. No está bien, un bicentenario es un bicentenario. Llega la hora y probamos la tortilla de jamón cocido y queso manchego del Bar La Perdiz, exquisita. Tras unas tortillitas de camarones, probamos las torrijas y chocolate en la calle Ancha, paseo por Cádiz, más gente y más estilo. Topamos en la plaza de San Antonio con la Casa de Aramburu, nunca pensé que vería este palacio por dentro,  gracias al Encuentro de Industrias Culturales Contemporáneas Cádiz Preview, glamour privado solamente de creadores gaditanos (Chocolate Pancracio, Algas Suralgae y Los Vendaval, entre otros).

Y por último, visita a la Casa de Pinillos, -prolongación Museo de Cádiz- centrando la atención en el manuscrito original de la Constitución de 1812. Parecía que habíamos acabado la sesión de tarde, cuando hacia la parada de autobús, en la Plaza de España, pudimos ver el ensayo general de grupos teatrales. Mucho ambiente en las calles, y gente ansiosa por conocer cosas que no se enseñan. Así ¿cómo vamos a vender Cádiz?

Hoy la luz de Cádiz empalaga, y al ver a tantos visitantes, siente uno la necesidad de enseñar la casa, de que conozcan cosas bellas y ocultas de esta pequeña ciudad, y de transmitirles nuestras propias emociones surgidas aquí. Y el olor, es siempre el olor de Cádiz lo que la hace especial.

 (Continuará)