La excelente página Eroski Consumer, publicó a finales de febrero pasado un interesante artículo sobre cómo llevar una dieta saludable con el salario mínimo. El reportaje, con sentido común y consejos clásicos, ayuda a construir menús sanos y nutritivos con sueldos medios entre 1.600 y 1.900 euros, o incluso con nóminas que no sobrepasan los 1.000 euros, y que perciben 17 millones de españoles. Esta lectura me recuerda el trabajo que hacía mi madre, como muchas otras madres en otros tiempos, para poner comida caliente en desayuno, almuerzo, merienda y cena, sin pasarse del corto presupuesto. Muchas cuentas y cálculos tuvo que hacer para ofrecernos lo mejor en la mesa.

Además de alquiler o hipoteca, agua, electricidad, gastos de comunidad, gas, telefonía, etc., tenemos el importantísimo capítulo de la alimentación, en la cual nos va la salud y el bienestar. Eroski aconseja –para empezar- hacer la compra con antelación y aprovechar las ofertas.

Los productos frescos –imprescindibles en un menú equilibrado y saludable (frutas, hortalizas y pescados)-, se han encarecido últimamente. Los bajos presupuestos en alimentación llevan fácilmente a una dieta deficitaria, si no se estudian menús a precios mínimos bajo el prisma de la mejor nutrición, y el mejor sabor. Este es el gran reto. Como dice Eroski “elegir alimentos que, dentro de cada grupo, ofrezcan un beneficio nutricional similar al menor coste…”

Os resumo las propuestas de Eroski, para recetas por menos de 10 euros para 4 personas, con tres platos sabrosos, ricos y nutritivos.

Las legumbres, proteínas muy asimilables, nutritivas y energéticas, con precio muy asequible, alrededor de 1,5 euros por comensal. Con arroz o verduras son baratos y sabrosos y como plato único, completo. Se aconsejan tres días/semana.

Las Frutas, hortalizas y verduras, más baratas en su tiempo. Aprovechar las ofertas de las más comunes. Aportan vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes. Al menos una-dos frutas diarias.

Arroz, pasta, patata y pan, o hidratos de carbono, aportan energía. El arroz sobre todo, registra precios muy estables, y con trozos de pescado o carne, se convierte en plato único. El arroz es la gran baza para comer todos, de modo sano y a buen precio.

El pescado, incluso fresco puede estar en oferta, y además admite la congelación. También las conservas son una buena idea. El pescado, en la mesa, tres veces por semana.

Carnes blancas, son muy sanas. Pollo, pavo y conejo, suelen estar a buen precio y son nutritivas y saludables.

ERoski también ofrece ideas de recetas por menos de 10 euros, para 4 personas, con tres platos sabrosos, ricos y nutritivos. Además, con los restos puede cocinarse recetas sencillas como canelones, croquetas, pudines y flanes o empanadillas.

Mis conclusiones, cuando hay poco dinero:

Dedicarle tiempo a la compra, buscando la mejor calidad/precio y optando por los mercados de abastos, la mejor propuesta.

Cocinar a diario o bien programar los menús y congelar, para conseguir variedad. La planificación es fundamental.

Cuidar la conservación y aprovechamiento de los productos. Que no haya que tirar nada por su deterioro. Es cuestión de saber organizarse.

Y desde luego, si además de mileurista tienes que comer fuera de casa, lo mejor, llevarte el guiso en una fiambrera. Esta costumbre hoy día es signo de calidad de vida, ahorro y modernidad.

Otro tema es la importancia que cada uno concede al presupuesto en alimentación y a su rentabilidad en platos y nutrientes. Pero eso ya es una cuestión de cultura. Contar con poco dinero para comer es también una gran oportunidad para desarrollar nuestra imaginación en la cocina, eso sí, a base de tiempo y dedicación. Mi madre así lo entendió.

(No obstante, no se puede terminar este post sin acordarnos de aquellos que ni siquieran son mileuristas, es decir, que o se han quedado en el paro o para colmo carecen de cualquier tipo de ingresos. Muchos se están viendo obligados a comer en los comedores sociales. Desde aquí desearles mucha suerte, que salgan de esta puñetera crisis y que puedan hacer sus compras y cocinar como los demás).