Al saber que el doctor Rojas Marcos, el prestigioso psiquiatra estaba en Sevilla y que daría una conferencia bajo el título “Optimismo ante la crisis”, no dudé en pedir un día de mis vacaciones para poder asistir. Y allí estuve.
Partiendo del contrasentido optimismo/crisis, el conferenciante pasó a justificarlo. Por ejemplo, la alta esperanza de vida en España, aún más en la mujer, se explica en diversos estudios porque HABLAMOS MUCHO. Hablar es una terapia para el corazón y sobre todo para la mente. Hay que hablar, al perro o con uno mismo. Se aconseja hablar todos los días con seis personas distintas, dice el doctor Rojas Marcos que es un número mágico, e incluso es bueno planificar con quien vamos a hablar al día siguiente. Hablar es compartir.
El optimismo –según Rojas Marcos- se nutre de tres componentes:
A) En primer lugar la esperanza en el futuro (global o concreta), evitando los pensamientos automáticos negativos, sin lógica casi siempre. B) Saber analizar el pasado, para interpretar el presente; con nuestra autobiografía, si extraemos 20-30 recuerdos nuestros, seguro que todos serán bueno. C) Encontrar una explicación al presente, en tres aspectos: por la responsabilidad que se acepta, por si nos afecta directamente, y por si va a durar siempre.
SOBRE LA CRISIS: apuntó el psiquiatra que no todos tenemos la misma capacidad para gestionar una crisis. Hay dos grupos de acontecimientos: adversidades esperadas (la muerte del ser querido, enfermedad) y adversidades imprevisibles (accidentes, guerras, ataques terroristas), pero una no es más estresante que otra. CADA PERSONA TIENE UN PROMEDIO DE DOS CRISIS EN SU VIDA, que amenazan su equilibrio físico o mental, y les hacen sentirse indefensos: Indefensión+temor=trauma.
Toca hablar de los conceptos resistencia y flexibilidad: o capacidad de un objeto de encajar un golpe sin romperse y volver al estado anterior, como le ocurre a la caña de bambú. Aplicado al ser humano es la fuerza que ayuda a superar las crisis y volver a lo de antes. Aquí hay una serie de valores que influyen:
a) Las relaciones sociales, la familia, pertenecer a un grupo, etc.;
b) Las funciones ejecutivas, cada persona es una empresa a gestionar, con autocontrol y capacidad de análisis y decisión. A más f.e. mejor gestión de las adversidades.
c) El sentido de control: “está en mis manos”, a más control mejor gestión; hay que pensar así aunque solo sea una fantasía.
d) El optimista convence más, porque lo intenta más veces.
e) La autoestima: la definimos del 0 al 10, con una serie de factores, por ejemplo, por el trabajo, y debe tener un valor razonable para gestionar la crisis.
f) El sentido del humor, para gestionar las contradicciones ayuda mucho.
g) Diversificar ayuda también, es la fuente del optimismo, compartimentar, tener amigos, aficiones….

Las personas optimistas favorecen las relaciones con los demás. El optimismo nutre la fuerza y resistencia propia, y se estará más abierto a la información, tan útil en la crisis, la más sencilla, de fuente fiable por supuesto.
El optimismo, considerado un don natural, nace y se hace. Y hay un segundo componente: la personalidad, el modo de ser. La actividad física y mental son factores que ayudan también a ver la vida de un modo más favorable. Escribir también constituye un desahogo, es fuente de optimismo, de compartir con los demás.
Por último, no hay que olvidar, que el 70% de los temas que hablamos están relacionados con el futuro, y el sentido del futuro es importante, sobre todo para las crisis duraderas. El optimismo ayuda los demás y a uno mismo.

Y a esta interesante exposición sobre el optimismo yo añadiría que cocinar es también un medio de expresión, que comparte con los demás y que produce felicidad. Gestionar la cocina significa que tenemos los recursos necesarios y eso sin duda es un lujo, o sea, una gran fuente de optimismo.