Un almuerzo colectivo de amigos, lluvia y apetito. El local de Paco Medina es pequeño (bueno, no tanto, porque da mucho juego), pero coqueto, acogedor y bien distribuido. En él puede disponerse cómodamente una mesa larga para una reunión como la nuestra, sin interferir al resto de clientes en barra y de mesitas-barriles. El aire puro rodea el pueblo, lo que limpia pulmones y da esplendor al ánimo. Muchos bares por aquí en diferentes formatos convierten a Olvera en un pueblo alegre, y más en un sábado por la tarde.

Creo que este es el tercer local que le conozco a Paco: desde uno formato venta a otro mayor y más céntrico, ha recalado en esta tercera versión hecha con decoración más personal y actualizada. Más intrépido hostelero no lo hay por estas tierras. En Casa de Paco Medina –La Bodeguita Mi Pueblo- se encuentra uno como en casa. Es cocina de distancias cortas.

Es obligatorio comentar su interesante curriculum: a este maestro de enseñanza primaria con 30 años de hostelería lo conocimos como maestro de estudios de tortillología allá por 2011, con su tortilla del loco. También tiene producción literaria, con el libro de “La Tapa Antigua”, como apuntes de despensa de recuerdos. Pero no queda ahí la cosa, sino que además creó un espacio expositivo (como dirían los gurús del arte, pero en tapatología), reelaborando en su establecimiento las tapas de los bares históricos de la zona, para que nadie los olvidara. Un tabernero todoterreno que nunca está tranquilo.

Y para rematar, Paco Medina prepara entre semana platos caseros para llevar, cuya carta hace llegar por whatsapp. Todas estas cosas nos hacen admirarlo y quererlo con cariño gastronómico, que es el mejor de los amores.

Bueno, hoy se trata de describir lo que comimos ayer sábado en Olvera en la Bodeguita Mi Pueblo: menú de platos pequeñitos, variados, llegados a su tiempo, con armonía y satisfacción general. Cerveza también puntual y vino blanco de la tierra, como debe ser.

Entremeses autóctonos (para compartir de buen grado), atún macerado acompañado de ensalada de mango (colorido y moderna actualidad), surtido de croquetas de rabo de toro, carabineros y del Cádiz (tipo puchero), langostinos al vino Alfonso, tostaditas de lomo en manteca, tostaditas de solomillo de atún con salsa de cerezas y para elegir o pluma ibérica al PX o tierra y mar (salteados mezcla pulpo, langostinos y champiñones). Y postres variados de la casa. Todo nos dejó buen recuerdo.

Por si fuera poco, Paco también actuó de “Tour Operator” olvereño, facilitándonos la visita a la fábrica de embutidos, al casco histórico y castillo de Olvera y alguna que otra sorpresa más, de las que ya hablaremos.

Paco Medina es un hostelero que hace provincia.