Ya conté que Nicolás Salas se jubilaba, y que a primeros de este mes de abril, unas manos femeninas vendrían a atender el puesto más famoso de especias de Cádiz, junto a su famoso mercado de abastos, centro de la vida cotidiana del casco antiguo de mi tierra. Silvia Muñoz Villa, gaditana, madre de tres hijos e hija a su vez del que fue un gran cocinero, Gerardo Muñoz. Esta encantadora y joven señora, acaba de dar un salto de calidad en su personal vida laboral. El puesto seguirá abriendo solo en horario de mañana y Silvia podrá compaginar el trabajo de su casa y la atención a sus hijos –aún pequeños-.

Poco a poco Silvia se va familiarizando con los botes, bolsas de plástico y especias en polvo, raíces y secas que constituyen su pequeña tienda de madera, situada frente a la puerta del mercado junto al edificio de Correos. Por allí pasan a diario muchas personas en busca de los mejores condimentos con que resaltar y matizar los sabores de las materias empleadas en la cocina. Especias con cuyo aroma podremos disfrutar desde el momento de su concepción en la cacerola, hasta su llegada al plato.

El trabajo de Silvia es sin duda interesante y con mucho encanto. El viejo mundo de las especias es un gran desconocido para muchos. Yo misma sigo descubriendo todavía hierbas exóticas que han mejorado sensiblemente mis platos. Lo mejor es que desde su pequeña tienda podrá asesorar a sus clientes y esto le dará un buen carisma comercial.

Porque además Silvia es una excelente cocinera. Me ha confesado tener muchas recetas propias, porque disfruta investigando, probando y elaborando. Dice que tal vez algún día se decida a tener su propio blog de cocina.

Demos la bienvenida a una vendedora de aromas y mezclas de hierbas de aquí y de allá, que con su afición culinaria enriquecerá sin duda su propio valor comercial. En el mercado de abastos de Cádiz hay de todo, todo bueno y al mejor precio, ya lo he dicho muchas veces aquí mismo. Y su entorno necesita personas que sepan y disfruten de su trabajo.

¡Mucha suerte Silvia!