Dia espléndido, ni un pero que ponerle. Y para el frío, pantalón de paño y rebeca de punto pija. Aunque de excursión a la montaña, hay que conservar el estilo. Era el día de visitar Olvera, el aula más lejana de la licenciatura de Tortillología. Las cartillas en el bolso y la cámara preparada. El objetivo: El Bar Mi pueblo, de Paco Medina, el de la tele en el programa del Loco con Pepe Monforte. El establecimiento está situado en la Plaza de Andalucía, junto a la Alameda, lugar de paso y comercios de vecinos sin estrés.

Sobró tiempo para visitar el Castillo y su pequeño museo sobre la historia de la villa, sus industrias, sus ferias de ganado y sus costumbres. Había que ilustrarse, pues no solo de tortillología vive el hombre. Llegó la hora, más de la una y media de la tarde. Ahí está el bar “Mi Pueblo”, Aula número 6. Nos sentamos dentro. Necesitamos intimidad.

¿Tortillandos? -Nos inquiere el dueño, Paco Medina-, y oye, mueettos nos quedamos de cómo nos había calao…. “Si señor, respondimos». “Pues manos a la obra, que ahora mismo sale el pastel de tortillas para la licenciatura, además de otras cosillas….

Desde luego el diálogo fue de lo más académico, con el maestro tortillólogo más demócrata  que hemos conocido: nos entiende, nos acoge y nos hace una pequeña introducción del contenido de la clase de hoy. Paco es un gran comunicador. Ama la Tortillología como a sí mismo, y por eso él también está realizando los estudios, ¡qué tío!. Eso se llama tener pasión, aspiraciones y curiosidad por el entorno de la competencia.

Pero describamos el pastel de tortillas que llegó pronto: riquísimo, recién hecho, jugosísimo, en su punto, con peligro de que el compañero tortillando de al lado te copie, digo te robe algún trocito… Lleva huevos, jamón york, pimientos asados, queso, mayonesa y perejil. Ha merecido la pena llegar hasta aquí. Mi Pueblo, Olvera, sabe bien.

Otras cosillas muy ricas del Bar Mi Pueblo fueron el capricho patateril (bolitas de patatas casi ensaladilla), el pan de solomillo de atún y la tortilla del Loco, de la que ya hablaremos. Y la beca de este aula, un rico mosto con el que brindar -sin estrés, como en Olvera- por la alegría de ser tortillólogos.  Magnífica clase magistral.