El periodista Jesús Quintero ha entrevistado en su nuevo programa de los jueves en Canal Sur2 al artífice de la primera licenciatura de Tortillología del mundo, el gaditano Pepe Monforte. Acompañado del maestro tortillólogo Paco Medina, del bar Mi Pueblo de la localidad de Olvera, explicaron las claves de este pelotazo gastronómico que está removiendo los fundamentos más ortodoxos del mundo académico. Monforte aclaró que licenciarse en Tortillología sirve sobre todo para tirarte pegotes con tus amigos.

El resumen de prensa sobre las declaraciones del inspector Monforte y el tortillólogo Medina viene a ser:

Que la licenciatura de Tortillología supone un curso de 9 meses, en los que hay que degustar 15 tortillas de otros tantos bares de Cádiz y provincia, indicados en el manual de estudios o cartilla al efecto para sellar en el establecimiento. Que los alumnos se llaman tortillandos o tortillandas.

Que visitar todos supone un sobresaliente. Y para la matrícula de honor se redactará una tesis o informe de cada tortilla, además de cocinar una propia. Hay premios al mejor expediente académico como la estancia de un fin de semana en un hotel de Sanlúcar de Barrameda.

Que toda tortilla tiene su secreto según Pepe Monforte: como dejar esponjar las papas en el huevo, hacerla a fuego lento, llevar pimiento y cebolla (sugerencia) y consumirla templada. Pero que la mejor tortilla es la que te hacía tu madre y esto no admite discusión.

Que las tapas de tortilla a degustar cuestan entre 2 y 2,5 euros, y que algunos bares ofrecen becas, que consisten en una copa de vino de la tierra.

Que en la tortillología el tamaño sí importa. Y que el Colegio de Tapatólogo, máximo órgano consultivo de la licenciatura, admite variedad de productos para la tortilla, pero no pétalos de rosa. Pamplinas las precisas.

Que el himno de la licenciatura es Tortillamus Igitur, para dar seriedad y solemnidad a esta nueva carrera universitaria que sitúa a Cádiz en la vanguardia de la alta gastronomía.

Que hay que evitar los males de la tortilla como el engollipamiento (muchas papas y poco huevo, como la crisis financiera), y huir de la tortilla aguachilá (lo contrario), o la zapatúa (la que lleva 4-5 días, como la del último dia del Rocío, según Quintero). La tortilla es algo muy serio y debe cuidarse y mimarse, porque ha quitado muchísima hambre.

Como demostración, Paco Medina preparó on line una tortilla “del loco”, que llevaba langostinos de Sanlúcar, jamón serrano ibérico y chorizo de la sierra. Desde luego esa tortilla es de locura.

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