Tal como estaba previsto, ayer  participamos en dos actividades dedicadas a promocionar mi último libro “Los Lunes, Lentejas. El mejor comienzo”. Al mediodía, en Bar La Casapuerta (con Luisa y Jose), y por la tarde, con firma de ejemplares en la Feria del Libro, en la Librería El Desván del Paraíso.

El acto de la mañana estuvo rodeado de los clientes habituales, y hubo algunos más. En uno de los barriles de La Casapuerta instalé mi atril (regalo de mi hermana Manoli) con el libro; a su lado, para demostrar la realidad de mis mensajes, un pequeño bodegón con los ingredientes de las lentejas de casa, avíos frescos por supuesto, y aceite de oliva virgen extra D.O. de la Sierra de Cádiz.

Por la tarde, cambio de vestido y puesta en escena totalmente librera. La mesita redonda que todas las casamatas de nuestra Feria tienen, junto a los marcapáginas de mis otros libros. Recibí la visita de varios amigos. No paré de hablar, incluso de cocina y de recetas. Me pareció que la Feria del Libro estaba más animada que nunca para ser un domingo por la tarde. Así me lo confirmaron algunos libreros.

Tiempo de promoción de libros, tiempos importantes para autores como servidora, que pagamos nuestras publicaciones a precio de mercado, y cuyas facturas tardamos en recuperar. A cambio, nuestras opiniones y modestas creaciones circulan en papel entre el público.

Ayer quedé muy contenta por la buena acogida y el afecto recibido, igual que el pasado miércoles en el Espacio ECCO, con mención especial al mejor romancero, Paco García, haciendo de “El Croqueta”.

Yo solo vendo “cocinar en casa”.