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Bajo el título “Reduzcamos la basura”, publica la revista OCU del mes de noviembre un completo reportaje dedicado a analizar nuestros comportamientos domésticos en la eliminación de residuos; el artículo va de cómo reciclar, organizar y reducir la cantidad de basura que tiramos cada día en casa. Será un modo de mirar por el medio ambiente.

Producir y tirar se está haciendo cada día más insostenible, ambiental y económicamente. Es necesario otro modelo de consumo más responsable, entre otras cosas por la escasez de materias primas para la producción. Eso es de común aceptación.

Como norma general, se habla de LA REGLA DE LAS TRES ERRES: reducir el consumo, reutilizar los productos con una segunda vida y por último, reciclar los residuos. De ese modo, se controlaría el crecimiento de los vertederos.

Para empezar, es preciso conocer la basura que se genera en los hogares españoles; cantidad, tipo y modo en que reciclamos. OCU analizó el comportamiento de cinco familias en lo relativo a eliminación y reciclaje de residuos.  

Sin embargo, a pesar de las correctas prácticas domésticas en el reciclaje, hay residuos que deberían tener otra eliminación independiente y aún no es posible (como la celulosa). Las conclusiones del estudio son:

-El 50% de los residuos son orgánicos, en general. La media es 8 kg de basura doméstica a la semana/hogar, o sea, 0,40 kg persona /día, solo producidos en casa (no cuenta por ejemplo si se come fuera). Aquí se incluyen los residuos normalmente desechables, (espinas, huesos, cáscaras). Cuanto más se cocine, más residuos orgánicos se generan, si bien no pueden reciclarse en el consumo. Las parejas jóvenes están por encima de la media. Sería bueno vigilar la caducidad de los alimentos en nevera o alacenas, y llevar una buena gestión de la congelación y su fraccionamiento óptimo, y también, ajustar las raciones.

-Demasiados envases alimentarios: muchos de los alimentos que compramos vienen envasados, generando con su uso demasiada basura (en volumen)… como recipientes, bolsas de plástico, cartones, papel de aluminio, etc. , que normalmente van al contenedor amarillo. Un consejo para evitarlo sería comprar envases de mayor tamaño y más aprovechables; esto es fácil para los productos de limpieza. Una buena opción sería beber agua del grifo si es posible, o llevar nuestra propia bolsa a la compra.

-La basura cambia con un bebé en casa: porque genera pañales, servilletas de papel, papel de cocina, toallitas, que al final son un 11% de la basura doméstica. Aquí también habría que recordar reciclar medicinas o ropa en los contenedores específicos, evitando tirarlos al cubo de la basura orgánica.

Tras el estudio de observación, se concluyó que si bien se mejoró el reciclaje en los envases, no se consiguió reducir la cantidad de basura generada, por lo que la media sigue siendo 0,40 kg diarios/persona. Visto lo visto, se hace necesario separar los productos de celulosa, que representan mucho desecho (por ejemplo, las servilletas de papel).

Podrían considerarse residuos evitables: cápsulas de café, ropa y menaje de cocina; por supuesto, alimentos caducados y comida.

Y recordar que los envases alimentarios deben ir al contenedor amarillo aunque estén sucios, eso sí, aplastándolos un poco.