En estos tiempos gaditanos que corren, una puede recomendar con soltura varios buenos sitios dónde comer en la capital: precios llevaderos (esto es el sur), buen servicio, agradable ambiente y decoración, y una cocina de cierto nivel. Hoy quería referirme a Código de Barra, que lo tuvo y retuvo y lo sigue teniendo. Tal vez no añada nada nuevo desde mis crónicas anteriores, pero se merece una actualización más. 

Al entrar en el local uno se pregunta cómo es posible cocinar en habitáculo tan breve una o dos personas, cuestión que queda más latente cuando empiezan a llegar los platos a la mesa. Pues sí, se come divinamente sin apenas hacer ruido ni escuchar voces estresantes de cocina.

Con algunos cambios en carta, Código de Barra continúa fiel a su línea de platos más conseguidos, haciendo que tanto el nuevo cliente como el antiguo y fiel queden contentos. En nuestra última visita, allá por septiembre, triunfó el genial desfile de emplatados que clonan los platos gaditanos más tradicionales, siempre según el chef holandés Leon Griffoen. Inolvidables posados sobre el mantel blanco y la atención de Paqui Durán.

Tras un simpático trampantojo de aceitunas, un intenso yogur con algas abrió el apetito, y entonces reincidimos al pedir sus recreadas tortillitas de camarones. El auténtico caviar caletero 3.0 con salsa kimchi y salmón ahumado es ya una pieza de museo. Igualmente acudimos a los langostinos al ajillo, con su mutación física, que alberga en sí un fino en rama de Bodegas Urium (no merece menos). Las puntillitas fritas rellenas de su tinta con cuajada de jalopeños fueron sin duda las triunfadoras de la tarde (increíbles), y el pulpo con caldo de pimentón ahumado, mostaza de algas y espuma de patata nos confirmaron los mejores augurios. Una prueba en cada plato, profundamente examinado y saboreado, Código de Barra te predispone.

El postre fue una torrija creativa, plato muy popular en todos los bares y restaurantes de buena cocina, (bizcocho y helado). 

Una micro cocina distinta. Un sitio que sigue marcando diferencias.