Abantal1A la hora de comer fuera, ¡Cuantos niveles distintos de calidad!, ¡Cuantos estilos de cocina! Y ¡Cuantas versiones en presentación, servicio, ambiente!. Y, a veces, ¡cuantas sorpresas!. Claro, estos matices los apreciamos más intensamente los que ya tenemos cierta edad. Pero personalmente me gusta salir de casa para comer mejor que en ella. El pasado viernes almorzamos en el Restaurante Abanthal, la única Estrella Michelín de Sevilla gracias al trabajo de su Chef Julio Fernández.

Un local bien situado pero no demasiado céntrico, una decoración minimalista con el protagonismo de la madera limpia ya desde la barra, hace que nos sintamos cómodos junto al mobiliario. Amabilidad, cercanía y serenidad, justifican ser el restaurante mejor valorado a efectos oficiales de la capital andaluza.

ABANTHAL1Pocas mesas tiene Abantal –más redondas que cuadradas- pero con tamaño suficiente para dar juego al comensal a la recepción de los platos, y permitier la autonomía de las conversaciones privadas, sin molestar ni mezclarse con el resto de los clientes de la sala. Así se caracteriza un restaurante estrellado.

Aperitivos bien presentados, cervezas artesanas y básicas, pan excelente procedente del gran Fidel Pernía (pan de cebolla, de frutas deshidratadas, de cereales), así como vinos andaluces (buena manzanilla en rama) y de más allá, conjugan unas buenas condiciones colaterales para la cocina de Abantal.

Éramos cuatro y todos pedimos el menú de degustación, y creo que acertamos del todo. Por eso ahora lo cuento.

ABANTHAL2Un caldo de puchero con hierbabuena alivió el estómago tras el aperitivo en barra, a temperatura suave y aromática. Siguió la quisquilla con emulsión de micro algas y alcachofas. Este plato fue el que más nos sorprendió, increíble. Llegaron las setas de temporada con patata especiada, berenjenas asadas y caldo de cebolla tostada, exquisitas en un plato equilibrado, delicioso. El arroz de cerdo ibérico y bacalao en paella, más contundente nos encantó. Tocaba cambiar a pescado con la merluza de pincho, migas de aceitunas negras, caballa marinada y salicornia, y creo que la cocina de mar es la gran baza de Julio Fernández. Quedaba el solomillo de vaca, puerros gratinados con queso de cabra de Castilblanco y salsa de eneldo, un plato suave que nos encantó.

Completaron el menú una crema de maracuyá con granizado de hierbabuena y chocolate, el bizcocho de plátano con mousse de chocolate y toffe, y para mí –algo intolerante a la lactosa- un vistoso carpaccio de fresas, un lujo. Excelente relación calidad/precio.

Abantal postreOnce años lleva abierto el restaurante Abantal y ocho con Estrella Michelín. Su cocina es sobre todo equilibrada al unir sabores, serena en boca,  y emplea productos de la comarca que luego realza y combina eficazmente.

Un almuerzo dónde la conversación y la amistad protagonizaron el mediodía, pero en el que sin duda los sabores sabiamente conseguidos y presentados influyeron en el buen ambiente.

Julio Fernández es un chef meticuloso en su trabajo, comunicador en su entorno y divulgador de la mejor gastronomía andaluza. En Sevilla es habitual de los congresos gastronómicos y de los medios de comunicación radiofónicos y digitales. Un profesional completo que consolida la riqueza de un buen restaurante, producto de muchos factores humanos, materiales y técnicos.

La carta decía: «Esperamos que este menú degustación haya sido de su agrado». Y ciertamente que lo fue.