Tantos años viviendo de cerca sus pensamientos, buscando la página de su columna en las opiniones de Diario de Cádiz, luego en su blog irreverente, y aún no me lo había encontrado cara a cara, ni siquiera conocía su voz. Enrique Alcina representa y formó parte de una interesantísima generación de maestros de la crónica urbana y existencial, que animaron el periodismo gaditano, tal que otros quisieran. El pasado jueves  tuve la oportunidad de conocerlo, tras la mesa instalada en la Biblioteca Provincial de Cádiz, flanqueado por los periodistas Eduardo Albadalejo y Óscar Lobato, para la presentación de su libro “Rosas & Mosquitos, Crónicas de Cádiz». Una obra para disfrutar del realismo mágico gaditano que tanto nos ha dado.

Practicante de un original estilo propio, descriptivo y crítico en el periodismo, trasladó el arte de la expresión propia y doméstica gaditana, a sus muchos artículos en la prensa local, monopolio con Diario de Cádiz. Enrique Alcina escribió, animó y enriqueció secciones de música (sobre todo rock), carnaval (crónicas del Teatro Falla) deportes (memorables con el Cádiz CF), y crítica política en general. Pocos periódicos de ámbito local han contado con tal vivero de lujo entre sus cronistas, junto a Pepe Monforte o Juan José Téllez (éste envió unas letras para el acto al no poder asistir). A todos ellos los echamos de menos en las páginas de ahora.

Con su libro, Rosas&Mosquitos, Enrique Alcina se muestra de nuevo a sí mismo en su particular narración de los sucesos recientes de la ciudad de Cádiz, distinta en su planteamiento vital, en sus opiniones básicas y de guasa propia y en sus vivencias costumbristas. Cualquiera no puede cantar y contar lo que ocurre en este lugar  donde el paro aprieta pero ahoga sin hacer demasiado daño.

A mí, que estuve ausente largos años de muchos acontecimientos políticos y ciudadanos de Cádiz, me viene muy bien leer este repaso a la historia de la ciudad, de manos del maestro del periodismo más genialmente doméstico y gaditano, creador de expresiones que hoy son clásicas en las conversaciones diarias.

En Cádiz quien no escribe, canta. Y si no hace ninguna de las dos cosas, pues critica, que también sirve. Con las letras y símiles de Enrique Alcina en sus textos sus lectores hemos disfrutado y creído que realmente éramos especiales, distintos a otros ciudadanos del resto del mundo. Alcina ha sido maestro y creador de tendencias. Me gustaría poder escribir como él.

Rosas & Mosquitos nos trae el más auténtico Enrique Alcina, el que sigue dando caña todavía en el lenguaje que viaja desde la Punta de San Felipe hasta el estadio Carranza. Alcina, escritor combativo y consumado, sabe escribir y sabe pensar. Alcina es el mismo Cádiz, quillo.

Texto de Rafael Román sobre el libro