Yo te saludo, te admiro y te valoro. Durante años difíciles, el gasto en la comida de tu familia se llevaba toda la paga…todo era para comer. Durante años saliste todas las mañanas a comprar, a buscar ingredientes, avíos para poner en la mesa algo decente, algo variado y encima rico, lo más rico posible, haciendo difíciles cálculos mentales para que te salieran las cuentas. Durante años y todos los días sin faltar ninguno, has pasado horas y horas de pie en la cocina, sin que nadie te preguntara por tu estado de salud, o si te dolían las piernas, o la espalda. Preparar recetas era tu objetivo, tu primera obligación de la jornada. Luego, comían sin ni siquiera darte las gracias.

Hoy es tu día. Alguien ha pegado tu causa en el almanaque del 8 de marzo. Pero, yo, que soy un blog de cocina casera, también quiero divulgar tu odisea, tu esfuerzo de tantos y tantos años….en los que tuviste la capacidad de convocar a toda tu familia alrededor de una mesa grande, con un mantel humilde y unos platos tristes, que esperaban impacientes una sopera llena de caldo o un potaje calientes, donde todos comían lo mismo sin rechistar. Sin entremeses ni picoteos como los de ahora, solo la comida, solo el cuchareo.

Yo te saludo, te admiro y te convoco. Gracias a ti hoy hablamos del valor de las legumbres, del arroz, de las hortalizas y del buen pan. Por tu gran culpa heroica hoy fijamos la mirada en lo mejor de la cocina española, la que ha sido capaz de vencer la miseria, la escasez y la limitación, con algo tan sencillo y maravilloso como el trabajo y la generosidad. Hoy también podríamos hacer lo  mismo.

Gracias por todo, mujer de cocina, ama de casa sin horario ni jornal. Durante años tuviste la exclusiva en los fogones. Mañana es tu día. Pero nunca podremos pagarte tu dedicación, porque eso no tiene precio.