Alegría del sábado, para quien lo descansa. Los comerciantes del mercado, por ejemplo, tienen en él su día más duro y laborioso de la semana. Y por eso mismo, da gusto ver los puestos llenos de mercancías. Clientes y vendedores, delante y detrás del mostrador, hilan conversaciones, preguntas, opiniones sobre lo material y lo espiritual, consejos sobre el modo de vivir, filosofía práctica; pero también se habla con admiración de los productos que allí se muestran… todo ello evidencia el vínculo comprador-proveedor, algo que los modernos centros comerciales no pueden hacer.
En el mercado se produce también el reencuentro con amigos, charlas, intercambios de ideas sobre ellos y nosotros mismos. En los últimos sábados he conocido, mientras compraba, a la dueña de un hotel con encanto, a una escritora de libros de crecimiento personal, a una experta en fotografía digital, a un director de coral y a un ejecutivo de una entidad bancaria. Ir de compras puede tomarse como actividad de ocio y relax, pero también socio-cultural. Es realmente un placer, y si uno se lo puede permitir por tiempo y ganas, merece la pena.
Por otro lado, el viernes pasado, tuvo lugar en Cádiz la segunda edición de la Noche Abierta del Comercio, en el que las tiendas estuvieron abiertas hasta las doce. Además, había en ellas importantes descuentos, si bien no todos los comercios secundaron la iniciativa. Yo aproveché el paseo del viernes para ver el ambiente y cenar a base de tapas. A eso de las 21,30 tuvo lugar un desfile de moda en el mercado central, al que por cierto llegué tarde. Pero sí pude disfrutar en el interior del edificio de abastos del breve concierto de un grupo de jazz (ya averiguaré el nombre). La banda, con una excelente vocalista, puso un punto de glamour a un bello edificio lleno de historia, ya bien caída la noche. La humedad del viento de poniente nocturno no quitó encanto a aquellos momentos, al contrario.
El viernes las tiendas ofrecieron al visitante degustaciones de vino y tapas. Lo veo una gran iniciativa no tanto por conseguir ventas sino como campaña de comunicación para el ciudadano, potencial cliente, dándole a conocer la importancia de este pequeño comercio tradicional, capaz de animar la vida de las calles céntricas de Cádiz..
Frutas, verduras, pescados de día, jazz, luces y paseos de noche. Todo ello en nuestro mercado de abastos, en el centro de Cádiz.