En uno de mis libros, el de Los Lunes, lentejas, actualización de otro que fue el primero de la saga, dediqué un texto al sofrito, en formato carta concretamente. De su importancia, se habla también en el libro Predimed, date el gusto de comer sano, que reseñé hace pocos días, y que considera el sofrito importantísimo en la Dieta Mediterránea. Aquí lo resumo:
-Es el encargado de aportar a muchas de las recetas de la cocina sana.
-Elaborar un sofrito es fácil, pues sus ingredientes son baratos y los tenemos a nuestro alcance.
-Necesitamos ajo, cebolla o puerro, pimiento verde, tomate y un buen aceite de oliva virgen extra, picados en trocitos pequeños en una sartén con aceite caliente, sin llegar a humear, y cocinándose lentamente.
-El sofrito puede servirnos como base de muchos platos de arroz, pasta y legumbres, carnes y pescados.
-Se ha demostrado –continúa el libro- “que esta salsa puede ayudar a prevenir enfermedades porque los fitoquímicos que contiene, como el licopeno del tomate, se asimila mejor cuando los alimentos se calientan y se les ha añadido una pequeña cantidad de aceite”.
-En el libro se recomienda emplear sofrito como mínimo 2 días a la semana. Por tanto, es bueno ponernos a guisar con un clásico sofrito previo.
Y ésta es mi carta al sofrito:
Querido sofrito:
Me he levantado de mi ordenador y he entrado en la cocina. Y ahí estabas tú: presumiendo de olor, sabor y color. Eres uno de los fundamentos más puros, decentes y auténticos de esta cocina, en la que muchos quieren meter mano.
Sabes lo mucho que te necesito. Mis arroces, revueltos, guisos, potajes…. no serían nada sin ti. En mis cocina te alabo como la piedra angular de las recetas. Muestro el tipazo de tu arquitectura a los demás, y enumero tus muchas propiedades. Mi querido sofrito, eres imprescindible en cualquier cocina, la vida culinaria comienza a partir de ti.
Sé que lo das todo, con todas las variedades que los productos te permiten. Por eso nunca eres aburrido. Cada día trabajas vestido de una forma distinta. Admites cualquier ingrediente sin preguntar por su ideología y la improvisación es tu gran virtud. Por eso te admiro sinceramente.
Y lo más importante, nadie osa anunciarte en televisión ni en los folletos del supermercado. Una superestrella genérica como tú solo trabaja por encargo.
Permíteme este pequeño y gran homenaje por los muchos buenos ratos que nos has hecho vivir y comer. Sigue a nuestro lado, cubriendo rustideras, sartenes, cazuelas y peroles, cacharros que disfrutan contigo igual que los cocineros humanos. No trabajes nunca con papeles, tú vales mucho.
Y deseo que sigas atrayendo a los nuevos artesanos de la cocina, los que se incorporan a esta bella labor en casa, sin caer en la tentación de pedir comida preparada.
Un abrazo,









