El 11 de agosto de 2019 escribía yo mi crónica sobre el tradicional acto de izado de la bandera, celebrado el día anterior en el Fuerte de San Lorenzo del Puntal, en Cádiz, y en el que participé una vez más, ataviada con vestido de época. Pasó la terrible pandemia de 3 años en los que se celebró de modo privado, y ayer volvió a celebrarse de forma pública esta ceremonia tan emotiva, organizada por la Asociación Arrabal de Puntales, con la colaboración del personal y mandos de la Armada del Fuerte, en cuyo interior tuvo lugar la resistencia contra el asedio del ejército francés.

Participaron en el acto también otros grupos de recreación histórica, como la Asociación 24 de Septiembre de 1819 (de San Fernando), la Asociación Histórico-Cultural Tarifa 1812, y La 2 CIA. de Artilleros Voluntarios de Extramuros, representados por miembros de la Asociación de Vecinos Segunda Aguada.  Y la asociación homenajeada este año fue Las Desamparadas, entidad dedicada al apoyo y protección de la mujer maltratada, cuya presidenta portó la bandera.

En 1810, los franceses no logran entrar en la Isla de León por el Puente Zuazo, tomando Puerto Real y avanzando por el caño del Trocadero para cruzar la bahía, llegando hasta Cádiz por el llamado Camino del Arrecife. Por ello, el fuerte o castillo de Puntales se convierte en primera línea de combate, debiendo defender heroicamente la plaza, cruzando sus fuegos con el castillo de Matagorda, hoy por desgracia desaparecido.

Fueron 32 meses (desde el 10 de febrero de 1810 al 24 de agosto de 1812) los que resistió el Fuerte, gracias a los heroicos integrantes de la 2ª Compañía del Batallón de Voluntarios Distinguidos de Extramuros.

Y es el Consejo de Regencia quien pide al Rey Fernando VII (rey de las Españas y en cautividad) que sea aprobada por las Cortes Generales y Extraordinarias la concesión de Generala o bandera propia a este Batallón de Artilleros Voluntarios de Extramuros; concesión que se materializa en decreto por aclamación, bendiciéndose el 7 de agosto de 1812, con lo que dicha bandera se enarboló en el castillo de San Lorenzo en la misma driza de la bandera nacional durante 2-3 días consecutivos. Este acto se hace ininterrumpidamente desde entonces, salvo en tiempos de la guerra civil.

Este resumen corresponde al acto que se lleva realizando desde el siglo XIX, todos los días 10 de agosto, festividad de San Lorenzo. En el mismo intervienen: el Consejo de Regencia, diputados y consortes, Batallón de Voluntarios de Extramuros y el pueblo llano, entre el que me encontraba yo. El izado de la bandera del Batallón se realizó según el protocolo militar, colocándose debajo de la bandera nacional.

Con el izado de la bandera y tras los aplausos, el pueblo grita ¡Viva la Nación!, ¡Viva la libertad!, ¡Viva el rey D. Fernando VII!, ¡Viva la Constitución!, ¡Vivan los Voluntarios de Extramuros! y ¡Vivan los Perejiles! (nombre por el que conocían a los soldados), mientras suenan las bombas francesas.

Un bonito acto de recreación histórica, llevado a cabo en el mismo lugar de hace más de 200 años, con la inestimable colaboración de la Asociación Arrabal de Puntales, que moviliza a muchos vecinos del barrio, además de invitar a otras asociaciones hermanas, y que reconoce el valor de sus soldados y pobladores en la defensa del castillo y de la ciudad de Cádiz.

Este tipo de actos de recreación histórica como el de Puntales, con personajes ataviados según la época para la puesta en escena, comenzó en Cádiz unos años antes de 2012, junto a desfiles por las calles gaditanas por la conmemoración del Bicentenario. Pero con la llegada del alcalde anterior se suprimieron los desfiles doceañistas, y los vestidos de pueblo y militares (Batallón de Voluntarios Distinguidos, por ejemplo, todos magníficos), se guardaron hasta otra ocasión y ahí siguen.

Entiendo que estas representaciones sirven para contar capítulos importantes de nuestra historia, en el mismo lugar en dónde tuvieron lugar, fundamentados además por su correspondiente documentación histórica.

Mi agradecimiento a la Asociación Arrabal de Puntales y a su presidenta Isabel Bahamonde por haber contado conmigo un año más.