Esta mañana hemos recogido el roscón de Reyes, en tamaño pequeño y sin relleno. El artesano, Fidel Pernía (Masa Bambini), un panadero de raza y vocación. Nos advirtió que no estaría listo antes de las doce del mediodía. Desde el principio de la calle Huelva, dónde tiene tienda y obrador, ya notamos los aromas de los roscones.  Al llegar, vimos a toda la familia ayudando en los últimos toques para la entrega de este año, y nos dieron a probar un trozo. Tradición, trabajo en equipo y amistad, es decir, alimentación de cercanía. Un roscón envuelto en papel satinado, nada de cajas con envases innecesarios. Un dulce con nombre y apellidos.

La tarde nos ha traído la cabalgata de Reyes y la hemos visto en el barrio; creo que una de las mejores de España, sin duda. Han desfilado 53 carrozas, unos 3.300 participantes en el cortejo, con música, caballos, personajes infantiles y, muchos, muchos caramelos. El rey negro tiró también pequeños balones. Tambores con ritmos trepidantes, niños alucinando, avenidas cortadas, y un recorrido que recupera su antiguo itinerario tras la pandemia. Una cabalgata modélica en organización y diseño,  igual a ilusión. Todo el mundo colabora económicamente para participar en ella, y aun así, hay quien se lleva años en lista de espera para poder estar. Y todo el mundo en la calle, hasta mis vecinos.

La noche llega en silencio tras el regreso de las familias a sus casas. Los días cinco de enero siempre me traen el recuerdo de que la fiesta de Reyes era la gran celebración de mi familia, en mi niñez. Con sacrificio mi padre buscaba los mejores juguetes –no tantos como hoy- pero sí amanecía nuestro salón con globos colgados del techo y muchas cosas perfectamente colocadas en el suelo. Temblábamos viendo tantos regalos. Traigo aquí uno de esos supervivientes: una máquina de coser Sigma Bebé, que me trajeron los reyes en su día. Creo que tendrá la friolera de 60 años. Cosía de verdad, y con ella confeccionaba vestidos para mis muñecos. En la parte trasera tenía una llave de música, tocaba ¿Quién le teme al lobo feroz?. Y pesa casi como las de verdad mi Sigma Bebé, y aún conservo el maletín. 

Roscón, cabalgata y recuerdos… tres claves para este día tan especial.