Su cómodo tamaño -14,5×11 cm- le permite ser transportado en mi bolso. Los compro en bloques de tres unidades en mi papelería amiga. Es cuadriculado y sus hojas llevan distintos colores en sus cantos. No salgo nunca sin este bloc de notas o libreta de gusanillo.

Con sus apuntes de tareas pendientes para cada día, y recordatorios de actos, notas de conferencias o reseñas, lista interminable de compras en la frutería y, por supuesto, descripción de recetas, este cuaderno se me hace indispensable para consultar y llevar un poco la organización de mi vida, que no es poco. Y eso que también cuento con la agenda del ordenador. Pero el bloc es complementario y va conmigo a todas partes.

Últimamente veo a la gente tomar apuntes en el propio móvil, a lo que aún no me he acostumbrado. Sigo escribiendo a bolígrafo, unas veces con mejor pulso que otras, según si tengo o no dónde apoyar. Pero muchos periodistas profesionales también escriben a mano.

Una vez finalizada la libreta y comprobado que no queda nada por hacer, lo pendiente pasa a la nueva, y la antigua va a reciclarse como papel. Es el destino lógico.

Agenda electrónica, agenda de menús en la cocina y bloc de notas de bolsillo, hacen que me lleve todo el día escribiendo.