Ante los preocupantes niveles de obesidad existentes en la población española, el Gobierno, a través del Ministerio de Consumo, ha lanzado un recetario de “Comida rápida, barata y saludable”, y que viene firmado por la nutricionista Maríán García (Boticaria García) y la cocinera María José San Román.

El recetario, que puede descargarse en este enlace, contiene 40 recetas, y busca hacer frente de algún modo a la tasa de obesidad, que se ha multiplicado por tres desde 1975, según informa la OMS. Con cifras preocupantes entre la población infantil española.

Ocurre además que el sobrepeso y la obesidad se dan en las familias de rentas más bajas, ya que tienen peores hábitos alimenticios y son usuarios habituales de las cadenas de fast food.

El Ministerio de Consumo quiere, con este recetario, ofrecer a la población recursos para que puedan establecerse dietas nutricionalmente adecuadas, a través de elaboraciones rápidas, sencillas, baratas y saludables.

Y para ello presenta recetas que tardan menos de diez minutos en prepararse, con ingredientes fáciles de conseguir en los supermercados, y con un coste menor de dos euros por ración. Se ha usado como guía el modelo de plato de Harvard, que defiende que el aporte principal del día debe proceder de frutas, vegetales y hortalizas.

Creo que el recetario se ha organizado con buen propósito y está muy bien presentado, estructurado y explicado. No obstante, y teniendo en cuenta que va dirigido a familias con rentas bajas, observo que los ingredientes son un tanto raros de encontrar (al contrario de lo que se indica).

Alimentos como kale, guacamole, queso feta, requesón, queso azul, chía mango, o salsa de anchoas, cuscús, bacalao o ramen, son ingredientes muy de moda pero no tan fáciles de encontrar en los supermercados. En mi casa, por ejemplo, en donde se cocina para comer a diario, no son los habituales.  Y además, pienso que estos productos no son todo lo baratos que sería deseable.

No veo este recetario como referencia de platos de cuchareo, que son sin duda los más saludables y fáciles de elaborar y de distribuir entre los miembros de la familia, con un coste bajo por persona. Y en ellos, las legumbres son la joya de la corona, fáciles de conseguir, baratos y de larga duración. Por supuesto, sirven para la educación alimentaria de los niños.

El recetario está muy bien, pero no lo veo apropiado para que lo utilice una familia con pocos recursos económicos, a las que en muchas ocasiones urge dotar de los conocimientos básicos de cocina.

Es necesario saber organizarse y sacar partido al poco tiempo disponible, para comer saludable y al mejor precio posible. No hay otra. Hay que enseñar a cocinar.

Echo de menos más platos con arroz, lentejas, habas, alubias, coliflores, guisantes, huevos, pollo, pavo, etc., cuestan poco y llevan de todo.