Traspasando las murallas de Cádiz, como buena cicerone, siempre explico a mis acompañantes forasteros, que estamos entrando en lo que se llama Cádiz-Cádiz, y que resulta que fue la isla de Erithea (más o menos) en la antigüedad. Como sé que esto del territorio de intramuros marca carácter en muchos gaditanos, comprendo que se haya dedicado un establecimiento a indicar su situación fronteriza,  de espacio transitorio o híbrido, es decir, que puede hacer suya cualquier tipo de influencia del resto del mundo. Así se lo ha montado SAJA RIVER, un Gastro Bar que tradujo el nombre que tenía el antiguo Bar RIO SAJA, añadiéndole algunos mensajes de advertencia. Mestizaje gastronómico de Cádiz-Cádiz/Yankee por poner un ejemplo. Este año ha recibido el premio a la mejor apertura en los premios Gurmé Cádiz que concede el periódico La Voz. Salimos del carruaje y entramos en SAJA RIVER. 

Sherry Bar, Cafelito Shop, American de Cádiz, o una Venta de la Frontera, son los subtítulos escritos en el toldo de la fachada, que se ve desde lejos, nada más entrar en la ciudad, por si alguien quiere probar algo intermedio antes de sumergirse en la “profunda cultura gaditana”. Este texto lo habría bordado mi amigo Pepe Landi, periodista de La Voz, que habría desplegado toda su maestría descriptiva a la hora de hablar de esta nueva apertura.  Yo no voy a llegar tan lejos, pero sí quiero indicar que me gustó el sitio y la oferta de tapas, así como el servicio, atendido por un camarero con sombrero tejano. Para empezar, se sirve la cerveza divinamente en una copa tallada, lo que es de agradecer. Y también cuenta con cervezas artesanas americanas.

La decoración es totalmente mestiza y gringa: dibujos que evocan a los desiertos americanos de chumberas y grafittis anónimos, con dibujos murales en los aseos. Cuentan en la primera planta con un buen salón para eventos y celebraciones.

Aquí van los platos  fusión que pedimos para compartir, todos más que buenos:

-Nachos con ropa vieja al oloroso de Cádiz.

-Quesadilla y carrillada al P.X. y mozzarella.

-Pocke ball, con salmón, vinagreta de soja y tomate.

-Sandwich de pollo.

-Y los postres; tarta de zanahoria y tarta de la abuela. Ambos para recomendar.

En resumen, un ambiente distinto, con mucha gente joven, platos muy bien presentados y con fundamento (todos de factura propia), buena atención y buen vermut y cervezas. No está nada mal para hacer un alto en el camino antes de entrar en esta ciudad tan intensa, o para despedirte de ella antes de pasar por las tierras beduinas de Puerta Tierra. 

SAJA RIVER abre todos los días.

Enhorabuena por su premio.