Nueva rueda alimentosGestionar diariamente una alimentación necesaria y además eficiente o equilibrada, no es un simple masticar y tragar, sino que es un conjunto de actos conscientes, en los que se analiza lo que hay realmente en cada plato.  Es seleccionar nuestros alimentos, medir nuestras raciones y por supuesto nuestra frecuencia. Pero estas decisiones interactúan con las cifras amenazantes que son las calorías. Las pobres no son más que fríos indicadores,  marcas de portada. Porque lo importante es lo que hay detrás de ellas, la composición del alimento.

Cada vez que ingerimos comida buscamos la saciedad. El problema es que a veces escogemos rápidamente dando preferencia al placer de comer, haciendo pagar la culpa a las calorías, que no tienen vida propia.

El equilibrio nutricional consiste en consumir las calorías justas o las mínimas, en función de los alimentos que representen, mejor ricos en propiedades, y sin tener que recurrir a los frecuentes suplementos que ofrecen en el mercado, y que todos conocemos.

Por ello, se han puesto en el punto de mira una serie de productos procesados que se comercializan como bajos en calorías, pero que en realidad carecen de propiedades y calidad nutritiva. Y además son más caros que los simples alimentos en su estado natural. (Por ejemplo, las tortitas bajas en calorías como tentempiés frente a un simple trozo de queso fresco).

En los últimos años se está recurriendo a la llamada “Rueda de los alimentos”, para indicar variedad y cantidad de una alimentación sana. Vamos a recorrerla:

Grupo 1.- Los hidratos de carbono. ¡ojo! a la bollería, muy rápida en aportar  saciedad pero con muy pocos nutrientes. Aquí ganan las legumbres por goleada. Ración de dos puños para hombre y uno para mujer.

Grupo 2.- Grasas. Facilísimo, porque se escoge entre aceite de oliva virgen extra o mantequilla. Siempre pequeñas dosis.

Grupo 3.- Proteínas y calcio. Los huevos son la estrella. No olvidemos que carne y pescado se aconsejan dos veces en semana, minimizando la carne roja. Se fija en 120-150 g. en cada toma, o 2 huevos en almuerzo.

Grupo 4.- Lácteos. Puede comprobarse el pequeño espacio que ocupan en la rueda, pero siguen siendo necesarios diariamente, como proveedor de proteína.

Grupo 5.- Verduras y hortalizas. Cubren casi la cuarta parte de la circunferencia, en una amplia variedad de tipos. Imprescindibles en cada toma.

Grupo 6.- Frutas, en una superficie equivalente al grupo anterior. Nuestro cuerpo necesita las frutas a diario.

Pero las calorías dependen sobre todo del volumen de las raciones consumidas, que se miden en el peso del producto ya cocinado.

Por todo ello, y sobre todo en el almuerzo, hay que cuidar las raciones del triángulo hidratos-proteínas-verduras. La cena puede consistir en un solo plato que incluya también este mismo triángulo.

Conclusión: A la hora de mantener el peso, cuenta más la calidad de los nutrientes muy calóricos (minimizando la cantidad), que consumir calorías vacías, que nada aportan y además conservan poco tiempo la sensación de saciedad.

Es cuestión de saber optimizar las calorías.