Xanty Elías es grande, impone por dentro y por fuera. Su enorme figura guarda un temple y un estilo especial que proyecta en su personal cocina. Chef del restaurante onubense Acanthum, hoy nominado para ser elegido restaurante revelación de 2013. Como choquera consorte, pienso que Huelva estaba pidiendo a voces alguien que la librara de la marginación gastronómica a la que ha estado sometida durante años, a pesar de contar con las mejores materias primas, y ser la provincia andaluza más completa en productos. Por ello, nuestra enhorabuena a cocineros como Xanty Elías, preparados para ofrecer un paso más allá en el camino de la mejor cocina: un mucho de imaginación y dominio de la técnica, para subliminar el sabor y las sensaciones. El pasado sábado tuvimos la oportunidad de comprobarlo.

La decoración del restaurante Acanthum es austera y elegante, de colores suaves y la disposición del local y las mesas permite mantener un tono aceptable en las conversaciones de los clientes, lo que da una sensación de bienestar general. Al acceder al establecimiento existe una pequeña zona de espera o de pre-tapeo. El Acanthum está situado en pleno centro de Huelva, en la calle San Salvador, esquina a Antonio Hierro.

Al ser nosotros solo dos, pedimos el menú de degustación Diversis, formado por seis platos y un postre, todos en cantidad mínima pero representativa para saborear con holgura, lo que nos permitió abandonar el restaurante sin pesadez ni malos recuerdos. La cocina del Acanthum es de un altísimo nivel.

Comenzamos con gambas blancas en ceviche y Campari.  En copa, y coronado por una fina espuma, tal vez fue el plato que menos me gustó por su sabor demasiado simple. Reconozco que prefiero los ceviches más complejos. Pero sigamos.

Los huevos Tru Foie Dos –recordaban a los pasados por agua- estaban riquísimos, suaves y en su mejor temperatura. Un plato muy especial.

Pero el caldo de choco y sus tallarines me dejó atónita. El sabor del caldo del considerado producto nacional de Huelva, salió realmente espectacular. El choco se presentaba en tallarines rizados, de un fino grosor, cubiertos por pasta. Para mí un plato que habla de Huelva por sí solo en su más digna y magistral versión.

La morcilla de arroz, patata y falsa yema fue otra gran sugerencia. Perfecto el trabajo en la patata y perfecto el relleno con morcilla, así como los cacahuetes picaditos pequeños. La yema de huevo, una sorpresa. Un plato suave, ligero y sabroso.

Siguió un bacalao al Pil-pil de una excepcional textura. Por no hablar de la magnífica salsa. Un plato de categoría.

Taco ibérico, apio y castaña fue el último plato. Unos trocitos de cerdo ibérico en su punto –tirando a poco pasado- en una sensacional y fina crema de castañas, todo ello perfectamente integrado. Fue el preferido de mi marido.

Avellana, chocolate y menta, el postre, puso el punto final a este gran menú de degustación, el segundo de los que ofrece el Acanthum, suave, equilibrado y variado.

El vino, blanco de Bodegas Doñana, uva colombard. Un original vino en nariz, con perfume floral. En vista, amarillo pajizo y especial en boca. Un vino distinto al que acostumbramos a tomar.

Me queda destacar que los tiempos de espera entre plato y plato fueron de gran regularidad, y que el Chef Elías apuesta en su cocina claramente por los productos de mercado de Huelva. Nada me gustaría más que Acanthum consiguiera ser elegido restaurante revelación (lo sabremos a finales de este mes), por calidad, trabajo e imaginación. Un establecimiento de gran altura con un joven y experto Xanty Elías que se lo merece y Huelva también.