Para empezar, me veo en la obligación moral de comentar el excelente oficio de los cocineros del albergue del Tajo del Águila: Carmen, Laura, Noelia y Manuel. A destacar su clásica ensaladilla rusa, sus croquetas de puchero con sus papas fritas de verdad, y su carne de caza en estofado. Todo ello tuvimos ocasión de probarlo el pasado viernes, en una noche con la temperatura justa, bajo las estrellas serranas. Los bares de Algar aún no tienen cocina innovadora, pero conservando la calidad de estos platos básicos y tradicionales, se conquista fácilmente al tapeador forastero y local, que no es poco.

Dicho esto, comentar que existe en el pueblo una asociación gastronómica y literaria llamada Comeletras, que colabora en la organización de los eventos festivos de Algar, relacionados con la cocina.

El pasado fin de semana se celebró en Algar una ruta de tapas formada por seis bares de la localidad, cuya especialidad era la carne de caza. Aquí van sus nombres: Bar Gris (venao a la jardinera y carrillada de jabalí); Bar La peña (venao en salsa y carrillada de jabalí); Bar Mari (carne de venao y cola de toro); Bar Pepe Corcha (albóndigas de venao y chacinas de caza mayor; Bar Micky (venao a la jardinera y carrillada de jabalí) y Cafetería El Campillo (riñones de jabalí y venao en salsa). El tapeador recibió una pequeña cartilla con los sellos de los establecimientos, de la que nosotros solo pudimos validar la mitad.

Son muy ricos también los chicharrones del pueblo, la chacina en general, unos dulces de tortas de aceite y cabello de ángel y almendras de la pastelería Sagrado Corazón, y unas patatas a lo pobre que me encantaron y cuya receta os pongo aquí: pelar y freir las patatas en rodajas suavemente y reservar. Sofreir en perol cebolla, pimiento verde y pimiento rojo, todo picado. Saltear con este sofrito las patatas, añadiendo al final algo de tomillo y de pimienta (poca). Pues me encantaron.

Está claro que la carne de caza rige la gastronomía del pueblo, al menos en los meses de temporada y está claro que son sus recetas las que se dominan en los establecimientos hosteleros de la localidad. No obstante, el resto de las tapas de los bares –papas aliñás, ensaladilla, albóndigas en tomate- que tuvimos ocasión de probar, son manifiestamente mejorables.

En una villa pequeña y con pocos bares siempre se harán evidentes sus defectos y sus virtudes públicas. Estoy segura de que la gastronomía ocupa un lugar importante en la vida del pueblo: para sus habitantes y para los que entramos en él. Es el momento de perfeccionar esta vertiente que dejará sin duda un buen recuerdo, porque Algar lo merece, es un pueblo inolvidable.

Crónica sobre Algar del blog Noticiero Culinario