Dice la web del Ayuntamiento de Algar que “este sencillo y tranquilo rincón de la Sierra de Cádiz, dónde se plasma toda la grandeza de sus gentes, riqueza histórica y costumbres arraigadas”, se ubica entre los dos parques naturales más importantes de la provincia de Cádiz: el P.N. Sierra de Grazalema y el PN Los Alcornocales. Toda una buena tarjeta de presentación para una localidad. Veamos otros titulares algareños:

El Tajo del Águila es un pequeño complejo turístico propiedad del Ayuntamiento, formado por un albergue de habitaciones y coquetas cabañas, asomadas sobre el lago del pantano del Guadalcacín. Desde allí pueden verse uno de los amaneceres más bellos de la sierra gaditana. La oferta se complementa con actividades como senderismo, escalada, rutas en bicicletas, a caballo, piragüismo, hidropedales, escalada, etc., que harán las delicias del visitante. Las cabañas del Tajo del Aguila forman parte del paisaje serrano y ofrecen una estancia inolvidable. Sus cocinas están muy bien equipadas.

Algar cuenta también con un magnífico hotel de la cadena Tugasa.

La marroquinería es una de las pequeñas industrias que existen en Algar. Bajo la marca La Tenería, funciona un taller artesanal con corte manual o a máquina, en un local con piezas de piel de vaca, cocodrilo, cebra, etc. (estos últimos se venden por centímetros), máquinas de troquelar y rebajar, y con distintos tipos de pegamentos, y con máquinas de coser y de poner cremalleras. El curtido se hace normalmente en Galicia. Son ya 27 años los que lleva funcionando el negocio. La producción se vende en tres tiendas de Sevilla (c/Bami,9; c/Asunción, 51; y Avda. Reina Mercedes, 13; y en algunos establecimientos de Ubrique. Se fabrican carteras para la policía, señoras y caballeros en general, pitilleras, llaveros, billeteras, carpetas, fundas de mecheros, petacas, sandalias, bolsas de aseo, bolsos y cinturones. Por cierto, compré un bolso para un regalo que tenía pendiente y a buen precio.

La panadería Sagrado Corazón es otra de las referencias de Algar. Abierta en 1969, cuenta con un horno giratorio de 4 metros, que funciona con temperaturas de 165º a 200º C, con plataforma de piedra. Elabora pan blanco y moreno. Su producción llega diariamente a los pueblos de alrededor. Hay buen pan en Algar. También nos llevamos una muestra de pan moreno, cuyas rodajas con buen aceite terminarán sus días en nuestros desayunos.

La carne de caza de temporada –menor y mayor- es recogida, procesada y etiquetada en la empresa familiar Hervas. De 4.000 a 5.000 reses pasan por este establecimiento, durante los 6 meses que dura la campaña. Los guardas forestales promueven la selección de las reses que deben sacrificarse. La carne de ciervo, jabalí, muflón y venado, procede de un total de 80 fincas de la provincia gaditana en un radio de 80 kms. Según nos indicaron sus responsables, el 80% del producto final ya envasado se exporta a Alemania, etiquetándose en varios idiomas según nacionalidad del comprador.

Para conocer las referencias del campo en Algar, visitamos el rancho Miguel Pérez, con un pequeño rebaño de cabras, así como una granja avícola. Con 25 litros de leche de cabra, se elabora un riquísimo queso fresco que puede comprarse en presentaciones de medio kilo y kilo y medio de peso. Margari, una maestra artesana de los quesos, también los cura en aceite. Su nuera, María, nos sirve un suculento plato de queso fresco con picos algareños. Hay que probarlo todo porque merece la pena. En la explotación –que funciona con todos los preceptivos controles sanitarios y legales- pueden comprarse también los buenos pollos camperos, ya despiezados para llevar. El precio por kilo (para pollos de 3 kilos aproximadamente) es más que razonable.

La visita a estos pequeños centros de trabajo y oficio nos demostró que en la mayoría de ellos se trabaja los 365 dias del año, a fuerza de constancia y ganas de hacer bien las cosas. En Algar no hay autobuses ni velocidad pero el trabajo es algo perfectamente asumido. ¡Qué bueno estaba el queso fresco!

(continuarà)