Maria Luisa Ucero (gerente de Asodemer) eligió “Las Algas marinas y su incursión en la gastronomía” como tema de la cuarta tertulia gastronómica del Ateneo Gaditano curso 2010-11, y que moderó esta vez en el Centro Reina Sofía (antiguo Gobierno Militar). La lluvia no impidió una entrada aceptable al acto, contando con la participación de las tres jóvenes empresarias de Suralgae, comercializadora de las macroalgas en los esteros gaditanos: Mónica Medina, Raquel Velázquez y Consuelo Guerra.

A modo de presentación del acto, María Luisa Ucero describió el origen y naturaleza de nuestras algas, las llamadas verduras del mar, y que como plantas marinas necesitan luz; poseen clorofila, raíces, tallos, etc. Se refirió al antiguo uso de las algas para la alimentación, existiendo datos en Oriente que sitúan su uso en 10.000 años atrás y documentación en la cuenca mediterránea desde el año 600 d.C. En Japón las algas constituyen el 25% de la dieta, estando muy extendido su consumo en zonas del Pacífico, y aumentando a medida que se investiga sobre ellas.

De alto contenido en sales minerales, ricas en yodo, hierro, magnesio, calcio, fósforo y potasio, abastecen al organismo de todos los minerales y oligoelementos esenciales para un correcto metabolismo celular con una sola cucharada sopera diaria. Laura Kohan especifica en su libro Alimentos Saludables para el siglo XXI, que en función del tipo de alga que elijamos, podremos beneficiarnos del doble de hierro que poseen las lentejas, de hasta 10 veces más calcio que la leche o de más yodo que muchos pescados”. Se conocen miles de especies de algas, de las cuales sólo un reducido número se utiliza para la alimentación humana o fines medicinales.

Los usos de las algas en la cocina son muy diversos, con diferentes variedades, gustos, texturas y colores; pero pueden ir perfectamente en ensaladas, sopas, guisos, legumbres, arroces, salteados e incluso postres. Eso aconsejan las tres socias de la empresa Suralgae, que a diario extraen manualmente las algas en los esteros de San Fernando, para luego limpiarlas, procesarlas, deshidratarlas y envasarlas para su correcta comercialización y conservación de seis meses.

Como me fue imposible asistir a la tertulia, acudí al día siguiente a Maria Luisa Ucero con objeto de ampliar la información sobre lo tratado en el acto. Sus comentarios me fueron de gran utilidad, pues no hicieron más que reforzar mis argumentos a favor de la utilización de las algas en la cocina de diario. Y es que es todo un orgullo contar con un producto tan natural, tan rico en propiedades, tan antiguo y sin embargo tan innovador en nuestra dieta. Y son nuestras algas las que huelen y saben a nuestras costas, a nuestros esteros; y, a través de su consumo, no solo mejoramos nuestra nutrición sino que también estamos contribuyendo a mantener limpios estos parajes naturales. Las algas no solo son materia prima de la alta cocina, de los grandes chefs, sino también de de nuestra dieta más casera.

También se aludió en el acto al consumo frecuente de pastillas de algas para dietas de adelgazamiento. Es evidente que tomarlas en su estado natural es mucho más aprovechable y más sano, pues constituyen todo un complemento en la alimentación, en un momento en que los productos pierden gran parte de sus propiedades por la excesiva manipulación, elaboración y transporte. Nuestras algas están tan cerca como los tomates de la huerta de Conil.

Y por último, hubo una propuesta de comercializar algas sin deshidratar, es decir, en su estado fresco u original en las pescaderías. No obstante, en este caso habría que observar reglas más estrictas de conservación, a modo de pescado fresco.

No es la primera vez que escribo sobre nuestras algas, y es que, mi corta experiencia en la elaboración de algunas recetas sencillas y cotidianas, me han dado la satisfacción de haber cocinado algo rico, sano y limpio. Las algas lo tienen todo, hasta la gaditanía.

(Aconsejo que ampliéis información sobre los estudios existentes alrededor de cómo las algas contrarrestan la radioactividad en los seres humanos. Creo que es de lo más interesante).

 Algunas recetas experimentadas en este blog:

Tortilla de algas y piñones

Pastel de puerros con algas

Potaje marino

Choco (sepia) con verduras, piñones y algas

Arroz con algas aonori

Y una empanada de algas de mis amigos de Tubal

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