Viniendo por la autovía A-92, cerca de Sevilla, encontramos en una venta unas magdalenas alargadas: se llaman Valentinas, y las hacen en la localidad de Aguadulce (Sevilla). Están riquísimas y valen un euro. Me gusta contar estas cosas.
Aprendí en un libro del gran Arzak algo tan sencillo como que los pimientos se asan en el horno a 180º. Así lo hice la última vez y desde luego quedaron mucho más sabrosos, pues antes los ponía a la máxima temperatura.

Mi cuñada había leído que podemos recuperar una sartén deteriorada poniéndola al fuego con sal y dejándola cocer, limpiando y reponiendo más sal hasta que la sartén queda como nueva. Seguro que esto le servirá a alguien, porque ella lo ha comprobado.

En una promoción del supermercado, he conseguido entre otras, esta pequeña sartén del tamaño del huevo frito. Espero preparar en ella huevos al plato con guarnición variada. Pero me pregunto para qué tantos cacharros si la gente cada vez cocina menos en casa, ¿o no?.

Fruta por un tubo, como se dice vulgarmente; eso es lo que tenemos ahora en casa. Se trata de la fruta de invierno, la de Tosantos, que decíamos en mis tiempos. Es fruta de mayor duración debido a la suavidad de las temperaturas: plátanos, melocotones (últimos de la temporada), peras de agua, manzanas y sobre todo las riquísimas naranjas clementinas . Hay que comer mucha fruta.