Club de la Talega

Las bolsas de plástico nos invaden: del supermercado, de las tiendas de ropa y calzados, de quioscos y librerías, y hasta de las farmacias. Se destinan a la basura y los envases pero al día siguiente aparecen más, y son difíciles de destruir. Un día decidimos sacar de los cajones las antiguas bolsas de pan, hechas de tela, para transportar en ellas el pan comprado de cada día, habitualmente dispensado en plásticos. Esas bolsas –de diferentes tamaños- se llaman talegas en nuestra tierra.

Las talegas son de tela a cuadros, con bordados o lisas e incluso de ganchillo, y siempre con una cinta para fruncir. Las mejores son las de nuestras madres y abuelas. Casi siempre huelen a jabón por el tiempo que han estado guardadas. Su forma y tamaño permiten llevarla doblada en el bolso o en el bolsillo, hasta ser utilizadas en la panadería.

Alrededor de mil pequeñas bolsas de plástico hemos ahorrado según nuestros cálculos, desde que comenzamos a usar la talega para comprar el pan. No está nada mal. Y, además, el producto se conserva mucho mejor en la bolsa de tela. Y sobre todo, hemos evitado un pequeño coste económico y ecológico.

Os propongo, queridos lectores, tomar la valiente decisión de haceros seguidores del Club de la Talega desde hoy, para lo que tendréis que llevarla siempre encima. Con ello, os comprometéis solemnemente ante Comeencasa a utilizarla en la panadería, ahorrando así sofocones al medio ambiente y al propio pan.

Si aceptáis el reto, podéis dejar en el blog vuestros comentarios de adhesión. Y si tenéis una talega bonita podéis enviarme también una foto de ella al correo electrónico info@comeencasa.net .