En la alimentación, la pandemia nos ha puesto a todos en la tesitura de elegir entre placer y economía. La crisis del covid ha demostrado la centralidad de la alimentación en la vida de las personas. Muchas personas no pudieron respetar las cuarentenas sanitarias a riesgo de quedarse sin comer.

Resumo la entrevista realizada en agosto a Paolo Croce, secretario general de la entidad internacional Slow Food, que promueve desde 1986 los principios de bondad, limpieza y justicia social para nuestros alimentos.

Está aumentando el número de personas que pasan hambre en el mundo, mientras que se están tomando decisiones que aumentan el despilfarro de alimentos. Es necesario un cambio del sistema alimentario.

Para que la industria alimentaria cambie, es necesario crear más conciencia entre los consumidores, que hoy no tienen verdadera libertad de elección. En el super, no se leen las etiquetas, la publicidad los guía así como los mensajes de las grandes industrias. Es necesario dar acceso a la información. Y hay que presionar a los políticos para que legislen.

La llamada PAC (política agraria común) se ha destinado a subvencionar a los grandes negocios. La producción industrial de comida es una de las principales causas de esta crisis. No puede ser que Amazon te envíe la comida desde la otra punta del planeta (malo para las personas y para el medio ambiente). Es el momento del activismo.

ES FALSO que no se pueda alimentar a todo el mundo sin las grandes empresas alimentarias. No necesitamos más comida para alimentar al planeta, producimos para 12.000 millones de personas, cuando somos 7.000. En Europa desperdiciamos comida (40% en la basura). Incluso comemos demasiado, mucho y mal, la comida nos pone enfermos por una mala dieta.

Los casos de covid en mataderos y explotaciones hortofrutícolas, se explican porque se trabaja en condiciones inhumanas, además de los escándalos alimentarios, pues producen algo que no es comida. El complejo agroalimentario industrial no es sostenible y es peligroso. Y luego está el problema de la inmigración; hay que garantizar los derechos de los trabajadores del sector.

Lo artesano y kilómetro cero se ha puesto de moda, pero en muchas ocasiones es puro marketing, al igual que con la palabra sostenibilidad, que aparece en todos los discursos. Pero si no cambia la mentalidad de los consumidores y no nos informamos, nos seguirán engañando.

Muchos restaurantes de filosofía “verde” utilizan estudiantes de prácticas, que trabajan mucho y ganan poco. Con los trabajadores de la hostelería pasa igual que los del campo.Hace falta justicia social.

UNA SUGERENCIA: que la gente pensara en lo que come. En el super solo nos interesa el precio. Hay que dar valor a la comida, como prioridad en nuestras vidas y familias.