En el programa SABER VIVIR de TVE1 el pasado domingo, se habló de la descongelación de los alimentos por parte de la experta en seguridad alimentaria, Beatriz Robles, a la que estamos siguiendo en todas sus intervenciones. Aquí va un pequeño resumen:

Para hablar de una congelación duradera y eficaz, hay que contar con un frigorífico que congele por debajo de los -21ºC. De lo contrario, nuestros alimentos solo deberían permanecer congelados un mes.

Los gérmenes no desaparecen con la congelación, solo se ralentiza su crecimiento, y de hecho aparecen en los líquidos que surgen con la descongelación, a partir de 4ºC, temperatura en la que estos microorganismos se encuentran muy cómodos para reproducirse. Estos líquidos contaminan, por lo que los alimentos en proceso de descongelación deben situarse lo más bajo posible en la nevera, para evitarlo.

De ahí que no se pueda volver a congelar lo descongelado, pues habría contaminación durante el proceso y sería peligroso su consumo.

Un modo de conseguir higiene y seguridad es guisar estos alimentos descongelados y una vez hechos volverlos a congelar.

En cuanto a los modos de congelar son dos fundamentalmente:

-En frigorífico, un proceso seguro aunque lento, cuidando de que no contaminen los líquidos a otros alimentos. Lógicamente, durante el invierno la descongelación tarda más, por lo que hay que sacar estos alimentos del congelador con suficiente antelación. 

-En microondas, aunque a baja potencia, para que no se cuezan los bordes del alimento, procurando que se descongele del todo, y consiguiendo que el calor penetre en el interior del producto. Es un tratamiento térmico. El microondas, a pesar de su mala fama, es una herramienta segura para la cocina.

Por tanto, está desaconsejado descongelar cualquier alimento a temperatura ambiente, por mucha prisa que tengamos.