En el libro “LA COCINA FAMILIAR ANTIGUA. RECETARIO ANDALUZ”, del gastrónomo Miguel Salcedo Hierro (Centro Andaluz del Libro, 1992), se le dedica un capítulo de introducción a Los Gazpachos y una serie de recetas de diversos lugares de España.  

La sección comienza definiendo el gazpacho como un “género de sopa fría que se elabora corrientemente con trozos de pan y con aceite, vinagre y sal”. Indica además que “las mujeres andaluzas son las supremas maestras del gazpacho, pero que también hay muchos hombres que lo preparan de manera excelente, llegando a ser verdaderos especialistas”. Curioso el modo de referirse a la diferenciación de sexos en esta preparación, pero esto se escribió en 1992.

Al hilo de sus reflexiones, el autor transcribe una noticia aparecida en el ABC de Sevilla el 24 de agosto de 1985:

 “Luisa Rodríguez, ganadora del IV Concurso de Gazpacho Andaluz, en Cádiz. La Asociación de Vecinos Tacita de Plata, del barrio gaditano de Trille, ha celebrado su IV Concurso de Gazpacho Andaluz”. Se indica en el texto que los premios consistieron en tres mil pesetas al mejor sabor, dos mil a la mejor presentación y mil para la competidora que más rápido terminase (¡ojo!, que solo se refiere a las féminas cocineras, este lenguaje hoy sería impensable). Y concluye también que las expertas concursantes declararon firmemente que la batidora eléctrica “es una herejía, ya que trocea pero no mezcla los sabores”.

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Para Luisa Rodríguez, el secreto del gazpacho estaba en poner primero la sal, que servirá para romper los ingredientes y conseguir el sabor.  A continuación indica la ganadora, va el ajo y el pimiento, que nunca debe cortarse con el cuchillo, sino majado antes de agregarle el tomate y el pepino, más cien gramos de cebolla y dos puñados de pan mojado, al que hay que añadir un dedo de aceite y un chorro generoso de vinagre. Y para finalizar, cuando todo está bien triturado se le agrega litro y medio de agua y el gazpacho andaluz está listo. Luisa Rodríguez explica su truco, que es la forma de coger la maza, declarando que no hay que golpear verticalmente, sino “inclinando el palo hacia el cuerpo”.

El autor del Recetario Andaluz, declara que se fía de las indicaciones de la triunfadora del concurso gaditano, subrayando que hay zonas andaluzas que no emplean pepinos, ni pimientos, ni cebollas, añadiéndoles todo eso como guarnición. Igualmente –indica Miguel Salcedo- las referencias al trabajo del majado manual y la incorporación paulatina de los ingredientes son dignas de tener en cuenta. Pero que los tiempos actuales son muy diferentes y que las batidoras eléctricas han triunfado como grandes herramientas de cocina.

Y hoy, 28 años después de la publicación de este volumen, es común el reconocimiento a la utilidad de los robots electrónicos en la elaboración de esta sopa fría que es el gazpacho. Nunca hubo más facilidades para hacerlo por parte de mujeres y de hombres.