Apenas dos años lleva con el nombre, desde que finalizó la etapa anterior como La Marmita. Su jefe de cocina y propietario, Enrique Hidalgo, de apreciable curriculum y formación en la Escuela de Hostelería de Cádiz, ya sabe –como la mayoría de estos profesionales- lo que es sufrir una crisis cuando su restaurante empezaba a consolidarse, y a tener que encararla con mucho esfuerzo. En los duros meses de confinamiento, Hidalgo orientó su negocio a la comida para llevar, teniendo que desempeñar él todas las tareas de la cadena.

Pero una vez vuelta la supuesta normalidad, Arrebol ha abierto sus puertas con su equipo de cocina y sala, ofreciendo su mejor propuesta, creativa y saludable, en unos menús con platos intercambiables, que hacen las delicias de los comensales. El resultado se ha demostrado en la fidelidad de sus clientes, entre los que están empleados que trabajan en la zona (Avenida y La Laguna), visitantes ocasionales de Cádiz e incluso turistas extranjeros.

Dado que sus platos son contundentes, decidimos almorzar en dos ocasiones distintas, con poca separación de fechas, con el fin de probar platos de la carta general, los del menú del día y el menú saludable o cuidat; estos dos últimos solo se sirven de lunes a viernes.

Del primer almuerzo, en fin de semana, una vez capturada la carta mediante el código QR, pedimos a escena la famosa ensaladilla de pulpo, sus croquetas de pollo asado, su versión de bocatas de calamares en pan bao y sus gyozzas de berza. El postre –el llamado migote- es digno de recomendación. Fue un poco de todo, sacando la conclusión del estilo de cocina de Hidalgo, que es sin duda moderna y bien elaborada, a base de buenos productos, con un excelente recuerdo en sabor.

En la segunda visita, (un día laborable), ya con dos familiares más, pudimos degustar más platos del menú diario y del menú saludable, todos ellos de buen resultado. Junto a su clásica ensaladilla de pulpo, llegó su tartar de aguacate con mango (riquísimo); el arroz con setas y queso payoyo estaba en su punto, al igual que el arroz verde con bacalao (además muy ligero). Uno de nuestros acompañantes quiso probar la hamburguesa de retinto con salsa tártara y payoyo, carne de gran calidad y contundencia.

De nuevo se pidió el migote por aclamación popular, y la espuma de coco con sorbete de piña para cerrar la sesión.

El pan que se sirve en Arrebol procede del gran artesano Dani Ramos, que elabora excelentes masas, bajo la marca La Cremita, con sede en Chiclana de la Frontera. 

Arrebol es un restaurante pequeño, coqueto y acogedor, que agradecería mucho la ampliación de espacio, con la habilitación del sótano o de una posible terraza, ya que sus fogones dan muchísimo de sí, y las limitaciones de aforo por la pandemia le han privado de su agradable barra.

Una cocina pequeña, bien organizada y muy profesional, de la que salen platos excelentes. Y su relación calidad precio muy adecuada.