Me he tenido que dar de alta en Amazon –renunciando a sus propuestas contractuales- para poder hacerme con el número 5 de “El Ático de los Gatitos”, publicado con fecha enero de 2020, un poco antes de la pandemia. Dirigida como siempre por la escritora Rosario Troncoso, esta revista cultural está dedicada a los pequeños con todos los  ingredientes literarios  de su mundo –poesía, narrativa, artículos, etc.,- vigilados y arrullados por las ilustraciones y fotografías de gatitos.

Quería hacerme con este ejemplar por tres razones: porque tengo la colección de los anteriores números, porque he escrito dos artículos gastronómicos en él y porque me gusta leer este magazine literario, fruto de una creación atrevida y original de Troncoso, que en esta ocasión reúne a un público infantil deseoso de leer y de escribir.

 

El plátano, el más chulo

Seguramente tus padres y tus maestros te dirán muchas veces que tienes que comer fruta, que te lleves frutas al colegio para la media mañana. Pues bien, tengo que decirte que yo soy la fruta más guay del mundo, todos lo saben y por eso me quieren tanto.

Estoy buenísimo y además, soy el más fácil de pelar y comer, ¿A que sí?. Me llamo Plátano de Canarias y vengo de esas islas que están a la izquierda y muy por debajo de España. Tengo el título de Indicación Geográfica Protegida, es decir, que no soy una fruta cualquiera. Siempre ha habido clases.

Me puedes encontrar en todas las fruterías, que seguramente estarán abiertas cuando tú vas camino del colegio. Me mantengo muy bien y quepo perfectamente en tu mochila o en tu bolsita de la merienda.  

Debes saber que soy muy famoso en todo el mundo, aunque a veces me confunden con la banana, de sabor más endeblito, yo es que tengo una potencia que me hace inolvidable.

Llevo en mi cuerpo azúcares y carbohidratos, por lo que en cuanto me comes empiezas a sentirte más fuerte y con más ganas de marcha. Tengo muy claro que soy la fruta ideal para el recreo porque puedo ir a cualquier sitio casi sin molestar, sin necesidad de cuchillo ni plato. Me pelas un poquito, me vas mordiendo y, luego, eso sí, no olvides poner mi piel en una papelera, que hay muchas por la calle, no la vayas a tirar al suelo, que eso es de maleducados.

Me gustaría que me llevaras contigo siempre, uno todos los días, en lugar de esos zumos industriales o incluso caseros que venden por ahí con tantos dibujitos. Y es que yo te puedo dar mucho potasio, magnesio, vitamina B6 y C, entre otras cosas buenas, además de fibra y antioxidantes. Soy sin duda el mejor.

Ah! y no me dejes olvidado en la mochila, que luego me pongo blandengue y ya no te gustaré tanto, además de que puedo mancharte los libros.

Y fíjate si soy bueno, que hasta Rafa Nadal come plátanos durante los partidos de tenis para estar más fuerte, y ya ves que los gana todos.

Un plátano al día, por lo menos

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Espero que continúe la saga de estos Áticos. Ha sido y es una gran iniciativa.