En una caja de zapatos que tenía guardada desde el año 96 (los de mi boda, por eso los conservo), apareció muy bien doblada esta bolsa de plástico de la firma Hecho en Cádiz. Han pasado casi 25 años, y la bolsa llevaba ya impresos su correo electrónico y su dirección de tienda virtual. Esta marca lleva sin duda el nombre de Pepe Monforte, uno de los socios que fundó este establecimiento allá por los años 90.

Hará unos 20-22 años que entré por primera vez en la tienda Hecho en Cádiz de Plaza Candelaria. Cuando los viernes por la tarde llegaba a mi tierra, llevaba una lista de cosas para comprar que ya había pedido telefónicamente: miel, aceite de oliva virgen extra de Setenil o de Olvera, vinagre de Jerez, garbanzos La Pedriza, queso fresco de Alcalá de Los Gazules, queso payoyo semicurado, conservas La Tarifeña, pero también dulces como tortas pardas, amarguillos, alfajores de Medina, bollos sanluqueños, entre otras delicias.

Si paseamos por Cádiz, ya es muy habitual encontrar locales dedicados a la venta de productos de la provincia, que propios y visitantes aprecian muchísimo. Pero la tienda Hecho en Cádiz, reconvertida después en La Alacena, tuvo el acierto de acercarnos todo lo mejor que producían los pueblos gaditanos, sin tener que desplazarnos por aquellas carreteras. Fue un gran descubrimiento para muchos de nosotros.

Y también recuerdo la gran selección de embutidos que comercializaba, con los que incluso pasábamos las jornadas de carnaval callejero, pues en la misma tienda podíamos adquirir bandejas con todos estos artículos loncheados; teníamos claro que eran de calidad y se lo poníamos en bocadillos a nuestros niños (hijos y sobrinos).

En cualquier caso, aquella tienda y sus sucesivos establecimientos, fue una primera y valiosa apuesta por reunir de modo permanente la oferta gastronómica gaditana, tan esparcida por tantos pueblos y muchas veces tan desconocida por el gaditano de la capital. Aquel escaparate –que luego creció virtualmente- dio a conocer sin duda los mejores alimentos de nuestra provincia por toda España. Y, comenzó a “formarnos” en el orgullo gastronómico gaditano, que hoy día está totalmente consolidado, junto a nuestros buenos restaurantes y sus mejores cocineros. Pepe Monforte fue un pionero.

Creo que tendré que seguir guardando la bolsa de aquel entonces, por grato recuerdo.