Conocer y tratar a Begoña Amurrio, nos demuestra lo poco que sabemos de nuestro campo, de nuestros productos agrícolas y del trabajo que hay detrás de ellos para habilitar a las empresas a que produzcan en armonía con el medio ambiente y a certificar sus modelos de negocio.

Ingeniero Técnico Agrícola, nacida en Sevilla, y criada también entre las provincias de Huelva y Cádiz, es además licenciada en Enología por la Universidad de Cádiz. Su entorno laboral es la industria agroalimentaria, y actualmente trabaja como Responsable de Certificación de la “Marca Parque Natural de Andalucía” en Fundación Andanatura. Un honor hablar con esta profesional.

Con las nuevas tecnologías y la investigación, ¿ha cambiado mucho la carga de trabajo de un ingeniero técnico agrícola en los últimos tiempos?

Creo que no, la carga de trabajo es, más o menos, la misma, pero es cierto que ahora hay que documentar, comunicar y justificar mucho más lo que hacemos. Supongo que, como en la mayoría de los trabajos hoy en día, terminamos dedicándonos más tiempo a registrar lo que hacemos que haciéndolo. Al igual que antes un agricultor o ganadero se dedicaba a cuidar su cultivo o su ganado, pero hoy en día dedica más tiempo a cumplimentar sus libros de explotaciones (producto aplicado, fecha, lote, parcela que trata, maquinaria que usa, plazo de seguridad) que a cuidar sus campos.

Crees que la crisis por la pandemia nos ha hecho valorar el campo y verlo de otra manera?

Me temo que no. Los amantes del campo pensamos que todo es una oportunidad para que la gente se dé cuenta de la importancia de la agricultura y la ganadería, que valoren que es el origen de nuestra alimentación y por lo tanto de nuestra salud y bienestar. Sin embargo, soy consciente que hay un gran público muy “urbanita” que no le da importancia y no creo que la pandemia sea un antes y un después en esto.

Tengo amigos a los que he llevado a mi pequeño paraíso en la Sierra de Huelva, una casita perdida entre las montañas, rodeada de riachuelos y cuando han llegado allí, me han dicho: “¿y cuánto tiempo tenemos que estar aquí?”.

Cada uno se sensibiliza cuando le llega su momento, puede que la pandemia haya sido el momento para unos pocos pero creo que a otros no les va a llegar ese momento nunca.

¿Nos puedes hablar de tu trabajo para certificar productos agroalimentarios?.

Cuando certificamos productos agroalimentarios lo hacemos conforme a un protocolo, norma o reglamento. Cuando voy a una empresa a certificar estoy “dando fé” de que se están cumpliendo los requisitos de ese protocolo concreto.

Mis primeros pasos en la certificación fueron auditando normas de Seguridad Alimentaria, como las normas BRC GlobalGap, IFS,… En estos casos, si al final de la auditoría el productor consigue el certificado, estamos garantizando que si consumes este producto no va a hacer daño a tu organismo. No estamos garantizando que consumir estos productos sea positivo, sino más bien, que no es negativo para la salud de cualquier persona que lo consuma en el mundo, que no es poco. Son certificados muy enfocados a empresas que exportan a otros países. Durante 10 años estuve certificando este tipo de protocolos, llegando a auditar más de 300 empresas alimentarias en toda España.

Desde hace más de 10 años estoy en la Fundación Andanatura certificando la marca Parque Natural de Andalucía que es un distintivo medioambiental. En estas auditorías lo que verificamos es que el productor que está ubicado en un municipio que pertenece a un Parque Natural de Andalucía, cumple con todos los requisitos medioambientales que le aplican por legislación y con otros extras voluntarios. Así, entendemos que, detrás una empresa que posee la marca Parque Natural de Andalucía hay un productor/a que cuida medioambientalmente su Parque. Si eres un consumidor de productos certificados en la marca Parque Natural de Andalucía, tú también estás cuidado los Parques Naturales de Andalucía.

En todos los casos los certificados implican que una entidad independiente visita al productor y verifica que éste da cumplimiento a cada uno de los requisitos que exige el protocolo.

Entonces, has certificado protocolos de Seguridad Alimentaria y Medioambiente ¿Y los de calidad? ¿en qué consisten? Tal vez el consumidor no es consciente de las diferencias….

Yo siempre lo cuento, que los certificados de calidad han tenido y siguen teniendo mucha controversia y creo que es porque la palabra calidad en el mundo de la certificación ha tenido un problema de traducción del inglés, porque calidad y cualidad es lo mismo en ingles pero diferente en español. Así, certificar calidad no significa que estemos diciendo que la empresa produzca productos o preste servicios de la “máxima calidad”, sino que lo hace de una manera planificada y examinada.

Por esta razón, en el mundo de la calidad alimentaria, cuando dicen que las hamburguesas de una marca mundialmente conocida tienen más calidad que un “tomate de la huerta” no están mintiendo, sino que se están refiriendo a que el proceso de elaboración, de conservación, de cocinado y de presentación al cliente, está escrupulosamente estudiado, documentado y puesto en práctica.

Resultando que cuando pedimos una hamburguesa, en cualquiera de estas hamburgueserías en cualquier ciudad del mundo, lo que nos ponen por delante se parece mucho a lo que esperábamos, porque cumplen con ese protocolo y esto es lo que, los profesionales del sector, llamamos Calidad. Calidad global que suele ser inversamente proporcional a la calidad local que garantiza, por ejemplo, el movimiento del slow food o km 0.

Existen otros protocolos, que sí que garantizan una calidad superior del producto debida a factores como el origen de las materias primas y al lugar de elaboración, es el caso de las DOP, IGP, o puede ser debida a elaborar el producto cumpliendo con la receta original, hablamos de las ETG (Elaboración Tradicional Garantizada).

¿No crees que la industria alimentaria oscurece de algún modo el valor del alimento en origen?.

Es verdad que la industria alimentaria ha estado centrada en competir en precio y difícilmente ha podido y/o querido apostar por aspectos de calidad como el origen de las materias primas. Pero también pienso que poco a poco existe un movimiento de consumidores “conscientes” que cada vez es mayor y que valoran mucho estos aspectos de calidad y que poco a poco la industria también va a ir adaptándose, en la medida de sus posibilidades a ofrecer productos de cercanía.

Yo he estado vendiendo vino de Sevilla en hostelería sevillana y era muy común que el responsable de compras me dijera: “es que, por ese precio, tengo un Rioja”, sin valorar que fuese un producto local. Cuando se ha ido dando promoción a los vinos sevillanos y los consumidores han ido valorando el producto local, ese mismo jefe de compras nos ha llamado para pedirnos vino de Sevilla.

Pienso que todo es un equilibrio y todos los eslabones de la cadena tienen que aportar su granito de arena.

Conoces bien el mundo del vino, ¿qué fase es la que más te gusta de él?

Yo estudié Ingeniera Técnico Agrícola porque me encanta el campo y luego me licencié en Enología, por eso la faceta que más me gusta sin duda de la Enología es la Viticultura.

En la viña cuidamos la materia prima, la base del vino. Si conseguimos una buena uva podremos elaborar un buen vino, pero si no tenemos una buena uva (sana, madura, sin daños) será imposible elaborar un gran vino. Sin ir más lejos, este año tan lluvioso, la uva ha sufrido un enorme ataque de mildium, ha habido que estar muy encima de la viña y va a haber que hacer un buen trabajo en vendimia. La viña es la base de toda la enología.

A modo de resumen, ¿Cómo ha evolucionado Andalucía en sus recursos agrícolas durante los últimos años? ¿Cómo vamos en relación a otras comunidades?

Que Andalucía es una potencia agrícola de calidad suprema es indiscutible; con un millón y medio de hectáreas de olivar es la mayor productora del mundo de aceite y sigue creciendo. Además, este año en el ranking mundial de AOVE EVOO, el ganador ha sido un Aceite Andaluz. Almería con sus cultivos bajo plástico es líder europeo en cultivo de tomate, pimiento y pepino. Sevilla cultivando 350.000 toneladas de arroz de máxima calidad se proclama productora líder de España. También la producción citrícola andaluza crece en los últimos años frente a una bajada en Valencia y Murcia. Y con respecto a la producción Ecológica, Andalucía es la región líder en Europa en producción ecológica, con una superficie dedicada a estos cultivos que roza el 50% de la extensión de cultivos ecológicos de España y el 7,5 por ciento con respecto a toda Europa.

Somos líderes y seguimos creciendo en cantidad y calidad, pero creo que en lo que tenemos que empezar a mejorar es en contar bien nuestras historias. Cuando voy de viaje fuera de España me gusta ir a las tiendas gourmet y, si bien es cierto que poco a poco voy viendo más, me cuesta encontrar referencias de productos alimentarios andaluces. Veo productos italianos, franceses, alemanes y de España catalanes, aragoneses y valencianos, pero muy poco o casi nada andaluz. Creo que nuestra asignatura pendiente es la comunicación, por eso admiro tu trabajo Charo y el de tantos buenos blogueros que se dedican a contar las bondades de los productos de nuestra tierra.

 

Muchas gracias.