Desescalando con profesionalidad podría ser también el títular. Este grupo hostelero es de los más profesionales y eficaces de Cádiz: su especialidad es tanto el bar multihoras como los chiringuitos de autor. Y ahora que se empieza a volver y a salir (aunque con mascarilla), reservamos para el almuerzo de paseo marítimo, con calor pero con la confianza que nos da el sitio.

En un sábado de julio especial, el equipo de Arsenio Manila se organiza para controlar el movimiento de los clientes –recepción y comprobación de reservas a la entrada, uso del hidrogel, colocación y cumplimiento de la distancia entre clientes, etc., evitando en todo momento aglomeración en la barra, que antes era uno de sus atractivos. El caso, es que todo el mundo queda aposentado bajo una temperatura más que agradable, escuchando la relajada música chill-out y con un camarero asignado.

De nuevo la limitación de dos personas disminuye las opciones a pedir de una carta novedosa e imaginativa, de la que te gustaría probar todo. Nos dicen que el cocinero Antonio Caramé dirige el alma culinaria de Arsenio Manila. En la gran pizarra que nos muestran, propuestas de pescado, marisco, verduras y carnes. Las distintas opciones dan mucho interés, pero nuestro estómago tiene límites.

Éste fue nuestro pedido: gazpacho verde (aguacate, pepino, cebolla, pimiento verde, manzana verde y hierbas). Servido en vaso como ración individual, se incluye en la sección de vegetarianos de la carta, pero me gustaría que fuera siempre una opción general. Esta sopa fría, riquísima, es el mejor entrante.

Continúo: vieiras (dos unidades) a la brasa, coliflor y panceta, sobre flor de sal; un plato exquisito con una buena presentación, coloreado con hojas de lechuga de mar.

Unas puntillitas fritas nos entusiasmaron al llegar a la mesa: buen producto y mejor fritas, con un suave rebozado que respeta en todo momento este buen pescado. Un plato que nos recordó que seguíamos estando en Cádiz.

Y por último, mejillones al vapor con salsa de sake, un plato espectacular y matizado. Tomamos un pan propio recién hecho.

Completamos el almuerzo con tartas caseras de queso americana Big Cheesecake y de zanahoria respectivamente.

El restaurante lleno, las estanterías de pared repletas de libros (que siguen creciendo y puestos a disposición del cliente) y, no obstante, el ritmo de servicio fue bastante aceptable.

Ah! y cuentan como siempre con varias cervezas artesanas gaditanas, cosa bastante rara en casi todos los sitios (La Pepa, Estraperlo, Volaera, Piñonera…. así da gusto).

Arsenio Manila es uno de los sitios más regulares de Cádiz en cuanto a calidad y servicio. Con un buen equipo coordinado por el jefe de sala Toni Fernández, con muchos años de profesión, para mantener un establecimiento de oferta variada y moderna en cocina, con un producto siempre bueno, dónde cualquiera encuentra su plato favorito.