Se sigue hablando de ella y creo que a veces incluso de forma abusiva, pues se le atribuyen no sé cuántos alimentos o recetas presuntamente saludables. En estos días de confinamiento –ya relativo- he podido leer uno de los libros de mi biblioteca: “Antropología de la alimentación. Nuevos ensayos sobre la dieta mediterránea”, de los doctores Isabel González Turmo y Pedro Romero de Solís, de la Universidad de Sevilla (1996). En la obra se incluyen artículos de otros investigadores y estudiosos universitarios españoles y extranjeros, en relación con las claves de la dieta mediterránea. Veamos algunas pinceladas.

DESCRIPCIÓN: la dieta mediterránea es una idealización de un modelo de alimentación, creado por nutricionistas estadounidenses a finales de los años 40 del pasado siglo. Estos investigadores buscaban la dieta real que más se pareciera a la que diseñaron en laboratorio, y comprobaron que era la seguida durante años por los países ribereños del Mediterráneo.

La dieta mediterránea –de moda en los años 70- no es una dieta única, sino que está apoyada en alimentos claves de procedencia mediterránea. Es variada y va con un estilo de vida.

En 2010 la dieta mediterránea fue declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

SUS PRODUCTOS: son trigo, vid y olivo, cuyo consumo se favoreció por las rutas comerciales. Además, recibió la incorporación de alimentos del Nuevo Mundo (tomate, pimiento, patata, frijol y maíz).

Con la dieta mediterránea, se recuperó para la alimentación el aceite de oliva, el pescado, las legumbres y las hortalizas, ayudando además a mantener la cocina popular, al fin y al cabo era la comida de los pobres del área mediterránea, que se adaptaban a lo hubiera en ese momento por los ciclos de la naturaleza.

DIETA MEDITERRÁNEA Y SALUD: las investigaciones pusieron de manifiesto que en estas zonas mediterráneas, se daban menos las enfermedades cardiovasculares y degenerativas, con una mayor longevidad de la población, por el clima y los hábitos alimenticios: ingesta equilibrada de cereales, legumbres, hortalizas, pescados y frutas y consumo justo de carne. Es cierto que estos mismos alimentos se encuentran en otras zonas del planeta, pero en el mediterráneo están todos juntos. La DM es un ejemplo de alimentación saludable, aunque también con detractores.

El Trigo aporta energía. Las frutas, hortalizas, verduras, llevan fibra y vitamina C. El aceite de oliva es el que más se acerca a la mejor proporción ácidos grasos saturados, monoinsaturados y poliinsaturados.

Las normas para una dieta saludable no son complejas. Consisten en vegetalizar la dieta, sobre todo a partir de una edad, vigilar el peso y consumir pescado. La Dieta Mediterránea combina paladar y salud.

LA DIETA ESPAÑOLA EN LA 2ª MITAD DEL SIGLO XX

En un artículo del libro, de José Mataix Verdú, se exponen las investigaciones sobre el consumo alimentario de los españoles desde 1964 a 1987, observando a lo largo de este periodo un aumento de consumo de alimentos de origen animal sobre el vegetal (dieta occidental).

En España en los años 50-60 se consumía sobre todo patatas, legumbres y pan. A medida que sube la capacidad adquisitiva, aumenta la ingesta de carne, pescado, verduras y frutas. El consumo de proteína aumentó más del doble de lo recomendado.

 

LAS COCINAS MEDITERRÁNEAS, IMPORTANCIA HISTÓRICA: el primer libro sobre dieta mediterránea fue escrito en 1950 (A book of Mediterranean food, por Elisabeth David), que recogía diferentes platos de países mediterráneos.

En los 70, los americanos generalizaron un régimen alimenticio de un grupo social originario de una región particular (emigrantes del sur de Italia a USA) con abundancia económica tras haber conocido el hambre, pero sin haber contraído las enfermedades de la población americana.

La DM recibe la influencia cultural de las civilizaciones griegas y romanas. La cocina del mediterráneo es un conjunto de cocinas diferenciadas, con olores, sabores y colores comunes.

A lo largo de la historia del mediterráneo, cada pueblo ha aportado nuevos productos alimenticios y nuevas técnicas de producción: los griegos y romanos frutas, legumbres y hortalizas; los germanos, sopa; los musulmanes propagaron el arroz, las coliflores, la berenjena, las espinacas, etc. Y desde el siglo XV españoles y portugueses, trajeron de América legumbres, tomates, patatas y hortalizas. Todos estos productos tienen propiedades dietéticas.