Un artículo de lo más útil, extraído de la página Consumer, que lo primero que nos recuerda es que los alimentos no son eternos, y que muchos de nosotros durante el confinamiento ha hecho limpieza de los muebles de cocina y se han ido encontrando algunos alimentos “muy pasados de fecha”. Por ello, la noticia nos indica cual es el riesgo que tenemos al consumirlos, al mismo tiempo que dan consejos para evitar que nos caduquen.

Productos como latas de conserva, botes de especias, harina, aceite o pan rallado son fáciles de olvidar y arrinconar en nuestros muebles de cocina. Pero una vez que sobrepasen la fecha de caducidad, sería bueno saber qué hacemos con ellos, si tirarlos o aprovecharlos, ya que nos llegan informaciones afirmando que éstos nunca se estropean.

Lo cierto es que con el paso del tiempo los alimentos se deterioran y no son seguros para el consumo, debido a dos causas:

1.- Posible desarrollo de bacterias y otros microorganismos.

2.- Reacciones bioquímicas, debido a los mismos compuestos que lleva el alimento, dando lugar a otros compuestos incluso potencialmente carcinógeno.

Los productores realizan estudios para establecer la vida útil del alimento, para informar de la evolución del alimento a lo largo del tiempo (por ejemplo cuando deja de ser seguro), mostrándose en la etiqueta la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente.

Los alimentos muy perecederos (con riesgo para la salud) deben llevar “fecha de caducidad”. Como la carne, por ejemplo.

Los demás alimentos, deben indicar “fecha de consumo preferente”, ya que no favorecen el desarrollo de microorganismos, como las conservas.

Ambas indicaciones (caducidad y consumo preferente) solo valen si respetamos las condiciones de conservación indicadas en la etiqueta.

 ¿Qué hacer?  Ante el dilema de conservarlo o tirarlo y mientras nos lo pensamos, solemos olerlo para estimar su estado. Pero la ausencia de mal olor no es sinónimo de seguridad para consumir (Como ensaladas en bolsas).

Con fecha de caducidad vencida, la página Consumer indica que lo mejor es tirar el alimento, aunque su apariencia sea de estar en buen estado.

Con la fecha de consumo preferente, y si no ha transcurrido demasiado tiempo, no debería suponer un riesgo para la salud consumir el alimento, pero con algunos matices. Por ejemplo: 

  • (28 días de vencimiento desde la puesta). La EFSA advierte del incremento del 40% de riesgo de infecciones en cada semana posterior.  
  • Aceites, grasas y alimentos grasos, como aceite de oliva, patatas fritas o frutos secos.Expuestos al aire o la luz, se pueden enranciar, cosa que el olfato detecta.
  • Alimentos secos, como hierbas aromáticas, especias, pimentón o frutos secos.Deben conservarse en lugares frescos y secos, ya que pueden desarrollarse mohos, que son tóxicos y cancerígenos.
  • Pescados en conserva, queso, vino, embutidos.Con el paso del tiempo, posible formación de aminas biógenas, que no huelen pero son peligrosas y no se destruyen al cocinar.

Consumer concluye que lo primero es respetar siempre las indicaciones del etiquetado de los productos. Y propone estas medidas preventivas:

Ordenar armarios, frigorífico y congelador. El mejor modo de comprobar.

Inventariar los alimentos, haciendo una lista.

Planificar un menú de comidas, sobre los alimentos que ya tenemos (con capacidad de pequeños imprevistos).

Hacer lista de la compra, según el menú planificado.

Dedicar tiempo a cocinar, controlando el estado de conservación de lo que tenemos en casa.

Y si algo está a punto de caducar podemos consumirlo ya, o cocinarlo (que luego el alimento frío alarga su vida útil); o también congelarlo, que así se detiene el tiempo, pero siempre que el producto esté en buenas condiciones (6-12 meses).

Si el alimento ya ha vencido y no podemos llevar a cabo las anteriores alternativas por no servir (ni consumo, ni cocinado ni congelado), lo mejor es NO CONSUMIRLO, ante la duda de poner en riesgo la salud. Pero no olvidemos que esto es despilfarro de recursos y de dinero y hay que evitarlo.

Y por último, la página Consumer enumera algunos alimentos que no llevan fecha de caducidad, por no ser obligatorio, aunque pueden sufrir deterioro por el paso del tiempo y las condiciones de conservación:

-Frutas y hortalizas frescas. Bebidas destiladas. Productos de panadería. Vinagres. Sal de cocina. Azúcares sólidos. Productos de confitería y chicles.

Fuente: Página Consumer Eroski