El Real Club Náutico de Cádiz organizó el pasado 31 de enero –a través de su sección de Cultura y dentro de un ciclo de conferencias- una charla sobre “El meridiano de Cádiz”. El ponente, Miguel Ramos Grosso, tiene publicado un libro con este mismo título en 2015.

Para un navegante, encontrar su situación exacta en medio del mar es fundamental, y la posición se determina mediante las coordenadas vertical (latitud) y horizontal (longitud). La latitud está referenciada al ecuador, línea imaginaria que divide a la tierra en dos mitades llamadas hemisferios, y se puede calcular con los instrumentos adecuados mediante la observación de las estrellas. El cálculo de la longitud es más complicado, ya que hace falta conocer donde se encuentra el barco con respecto a una línea imaginaria vertical (meridiano de referencia), es decir, la distancia recorrida que depende del rumbo y de la velocidad.

Históricamente, había una gran falta de precisión, motivada por los instrumentos rudimentarios (por ejemplo, relojes de arena) lo que provocaba múltiples pérdidas de vidas humanas y de barcos. Además, cada país tenía uno o varios meridianos diferentes como referencia, lo que obligaba a hacer conversiones en las cartas náuticas.

El problema se convirtió en un asunto de estado, a consecuencia del Tratado de Tordesillas, firmado en 1494 entre los Reyes Católicos y Juan II, Rey de Portugal, que fijaba la línea divisoria de los territorios hispano-lusos en el meridiano situado a 370 leguas al oeste de Cabo Verde. Se llegaron a establecer premios para quien consiguiera una forma precisa de calcular la longitud.

Durante el siglo XVIII numerosos estados crearon observatorios astronómicos, y cada uno de ellos solía establecer su meridiano como referencia: París, Madrid, Cádiz, Lisboa, Roma, Greenwich, Berlín, etc.

El Meridiano de Cádiz se empezó a utilizar como referencia para la navegación a partir de 1753, cuando se estableció en el castillo de la Villa el Observatorio Real de la Armada. En 1798 se construyó un nuevo observatorio en la Isla de León (actual San Fernando), aunque las cartas náuticas siguieron utilizando como meridiano de referencia el de Cádiz hasta 1850. A partir de entonces, una Real Orden estableció la obligación de tomar como meridiano de origen para la cartografía náutica española el correspondiente al del Observatorio de San Fernando.

En el Instituto Hidrográfico de Cádiz se conservan planchas de cobre con las que se confeccionaban las cartas náuticas.

En 1884 se adopta en la conferencia de Washington el meridiano de Greenwich como primer meridiano universal. En esa misma conferencia se dividió la tierra en 24 zonas horarias de 15 grados cada una, tomándose como hora universal la correspondiente a ese mismo meridiano (GMT = Greenwich Mean Time), acuerdo que llega hasta nuestros días.

Conferencia muy interesante, a través de la cual descubrimos la importancia del meridiano de Cádiz durante todo un siglo.

Por otro lado, Ramos aludió a que en todas las ciudades que han sido referencia de meridianos hay algún monumento o señalización que recuerda el hecho. En 2012 hubo en Cádiz una propuesta ciudadana solicitando la ubicación de un monumento conmemorativo en el Campo del Sur, pero que fue ignorada por la Administración. Esperemos que algún día lo veamos.