El rape es mi pescado favorito, y me encanta cualquier guiso que se haga con él. Pero no siempre se le saca el máximo partido. Porque a veces suelta demasiada agua y estropea la textura de cualquier salsa. Son muchas las recetas que recomiendan que se le añada harina, cosa que no me hace mucha gracia. Por ello, suelo dejarlo escurrir para que suelte el líquido. El caso es que estos guisos aguantan perfectamente dos o tres días en la nevera, para consumirse previo calentado de plato. 

Ingredientes (3 personas): 600 g de rape limpio, 1 vasito de caldo de pescado (con hueso de rape), 2 pencas de apio, 1 puerro, 200 g de calabacín, 1 vasito de vino fino, 2 dientes de ajo, 20 g de cebollinos,  1 pizca de hojillas de ñora, 1 cucharada de pimentón dulce, sal.

Picar el puerro, el ajo, el apio y el calabacín (previamente pelado). Limpiar y trocear el pescado en tacos tamaño bocado. Picamos también el cebollino.

En una sartén o cazuela grande y profunda, ponemos el aceite de oliva virgen extra, para pochar la verdura, primero a fuego fuerte y luego vamos bajando. A los diez minutos  añadimos el calabacín picado, las hojillas, los cebollinos y el vino, y lo dejamos todo unos quince-veinte minutos para que se haga a fuego lento y abierto para que evapore el alcohol.

A continuación, colocamos el rape salpimentado y añadimos el caldo para cubrir. Lo dejamos hacer unos diez minutos más con la cucharadita de pimentón.

Lo hemos presentado en un plato de nuestra vajilla inglesa para darle más categoría, la que el rape se merece.