Este mediodía hemos celebrado un almuerzo de presentación de los nuevos miembros –ocho- de la joven Academia Sevillana de Gastronomía y Turismo, que acaba de cumplir su primer año de vida. Con los académicos recién nombrados –entre los que me encuentro- seremos 24 los componentes de esta entidad, bajo la presidencia de Julio Moreno Ventas.

Las nuevas incorporaciones vienen a confirmar el gran alcance de la gastronomía, que toca y afecta a múltiples aspectos sociales, culturales, científicos, comerciales y económicos.

Por ello, la Academia Sevillana de Gastronomía y Turismo ha nacido con vocación de “ser una auténtica Academia, esto es, una entidad centrada en la defensa de los productos alimentarios, los vinos y los licores de la provincia de Sevilla, en la difusión de la personalidad gastronómica que se pone de manifiesto en nuestras cocinas y en nuestros restaurantes y en la apuesta que día a día hacen los empresarios de un sector tan complejo como éste”.

Además, la ASGT adopta entre sus valores la defensa de la cultura de la tapa como estilo de vida y modelo de convivencia. Igualmente pone énfasis en la puesta en valor de los productores de la provincia y de sus establecimientos de hostelería, tanto de comida tradicional como innovadora. Otro de los objetivos previstos por la Academia para el presente año es que éste sea “el año de la aceituna sevillana”, recién incluida en una IGP para las variedades manzanilla y gordal.

El cuerpo social de la Academia está formado por empresarios, médicos, investigadores, docentes, científicos, enólogos, gestores, hosteleros, funcionarios de alto nivel, profesionales de la comunicación y no profesionales como yo.  

Está claro que la entidad que ahora se amplía, abre su radio de acción a diferentes sectores que sin duda van a aportar mucho valor añadido. La gastronomía ya no es una ciencia local, ejercida alrededor de una mesa. En estos tiempos está íntimamente relacionada con la ciencia y el medioambiente.

Y Sevilla y provincia quiere mostrar la mejor cara de su hostelería, pero sobre todo de sus productos autóctonos, repartidos en sus diferentes comarcas: Sierra Morena Sevillana (chacinas, carnes y quesos), La Campiña (Olivo, cereal y cítricos), El Aljarafe (Mostos y aceitunas de mesa), La Vía de la Plata (miel, cítricos, chacinas, castaños y almendros), Guadalquivir-Doñana (arroz) y Sierra Sur (verduras, caza y aceite). Y no podemos olvidar sus vinos y licores, repartidos en tres zonas de producción como son la Sierra Norte, el Aljarafe y el Bajo Guadalquivir. 

En resumen, la Academia quiere mostrar al mundo los valores de la gastronomía de la provincia de Sevilla, con una filosofía de independencia y altruismo, apoyando el trabajo del sector agroalimentario y de la cocina profesional.