Si están muy rayados o desgastados, nos vemos obligados a cambiar de sartén, y a la hora de elegir nos cuesta decidirnos sobre cual comprar (de cerámica, acero, mango extraíble, etc.). Porque además siempre están saliendo materiales nuevos. Lógicamente también nos encontramos con precios muy diferentes, incluso con llamativas ofertas, que nos hacen dudar y pensar que los de mayor duración son los más caros.

De nuevo vuelvo a resumir temas incluidos en la revista OCU Compra Maestra (en esta ocasión de septiembre pasado). Se trata de un reportaje sobre el uso y calidad de uno de los cacharros más necesarios en la cocina, como son las sartenes, que además se comercializan en distintos revestimientos, acabados, mangos y tamaños. El precio es también un factor muy variable en esta herramienta culinaria, pero no supone siempre más o menos calidad. Veamos que dice OCU:

La revista OCU cuenta que en general, las sartenes analizadas por ellos en el mercado tienen una calidad media/alta. Pero que el primer factor a tener en cuenta al comprar una sartén es comprobar si es compatible con nuestro tipo de cocina, información que llevan en el fondo; en general todas sirven para gas y vitrocerámica e inducción. También probaron la uniformidad de la transmisión del calor, teniendo en cuenta que los fuegos tienden a concentrar el calor en algunas partes más que en otras. Pero curiosamente las mayores diferencias se han encontrado en las sartenes con la cocina de inducción.

Hay que fijarse también en la facilidad de uso, por lo que el tipo de mango es muy importante. Los mangos metálicos son menos ergonómicos y se calientan, obteniendo menos “puntuaciones” en el estudio realizado por OCU. Y el mango desmontable tiene el riesgo se romperse en una caída.

El tema seguridad ha sido también analizado en el estudio comparativo, y casi todas las sartenes superan el control, excepto en alguna cuyo tornillo de sujeción alcanza una temperatura elevada al no estar protegido, con el peligro de tocar y quemar.

En cuanto al precio, con un rango que va desde los 3.50 a los 105 euros, resulta que no hay correlación entre la calidad global y su coste, pues a veces los más económicos ofrecen buenos resultados de uso.

Para una larga duración de nuestras sartenes es necesario hacer un buen uso de ellas. Su recubrimiento antiadherente es delicado, por ser bastante blando y poco resistente al rayado, que los fabricantes fortalecen con partículas como Titanium, Platinium…,etc.). Una sartén debería durar varios años sin problema, pero dependerá del uso y cuidados que tenga.

Y se dan algunos consejos:

La sartén debe calentarse con aceite o con algún alimento, nunca vacía, para evitar quemarse.

No deben utilizarse utensilios metálicos (cuchillos nunca, tampoco tenedores), para remover la comida; mejor de madera o silicona.

Al finalizar del cocinado, dejar que la sartén se enfríe. No meterla en agua o bajo el chorro si está aún caliente, por los cambios bruscos de temperatura. Y no utilizar las sartenes para guardar alimentos.

No deben lavarse en el lavavajillas, mejor fregarla a mano, con una esponja suave y un poco de detergente.

Al guardarlas, evitar poner encima otros cacharros de cocina, mejor colgarla en la pared, o bien cubrirlas con papel de cocina para protegerlas.

Las sartenes con mango desmontable vienen muy bien para introducirlas en el horno sin quemarnos al sacarlas.

Y para reciclarlas, lo mejor es llevarlas al punto limpio.