Nueve años han pasado. En 2010 estuvimos almorzando en esta venta restaurante con ocasión de una “Visita de Comé” de la mano del periodista y amigo Pepe Monforte, que organizó ésta y otras excursiones a las mejores referencias de la provincia de Cádiz. Así que ya tocaba regresar,  reencontrarnos con sus platos de cocina de interior, y con los sabores y aromas de siempre.  La Venta El Duque sigue siendo un referente de cocina tradicional siempre recomendable y todo un símbolo de Medina Sidonia.

Una vistosa entrada acoge el edificio que alberga hotel y restaurante. La decoración y la distribución interior del establecimiento demuestra que estamos ante un lugar con solera, que camina solo y que es fiel a su estilo de siempre, sin estridencias pero con buenos resultados culinarios. El servicio de sala es muy agradable.

Como siempre, platos al centro para compartir, si bien en esta ocasión cada uno de los cuatro comensales pedimos además un plato propio.

Tomatito al horno con queso y albahaca, Croquetas de rabo de toro (riquísimas), ensalada de perdiz (correcta), setas salteadas (boletus, excelentes), berza (suprema) y flamenquín (clásico). Y de postre Poleá con pan frito y miel, servido con helado de canela y limón. Y helado de alfajor de Medina sobre cuajada de queso. Los tres postres sensacionales.

Hay que resaltar que la Venta El Duque tiene una buena relación calidad precio que incluso nos sorprendió.