Se habla de alimentos quemagrasa, bebidas alcohólicas falsificadas, café con falsa etiqueta 100% arábica, y productos ecológicos, orgánicos o biológicos, etc., objeto de fraude y falsificaciones, y, lo peor, es que en algunos casos con potenciales perjuicios para la salud humana.

Son fruto de investigaciones realizadas y resueltas por la Red Europea de Policía Europol, cuyos datos acaba de hacer públicos en su informe de diciembre 2018 a abril de 2019. Y la revista OCU del mes de septiembre así lo recoge.

Tenemos reciente la crisis de la listeria en embutidos en Andalucía, que ha producido varias detenciones, tras fallecimientos, abortos y hospitalizaciones, y que aún colea. Ha sido un serio problema de salud pública, por no cuidar el producto y los controles establecidos.

Con el objetivo de evitar que alimentos fraudulentos lleguen a nuestros mercados, las fuerzas policiales de Europol han retirado de la circulación “16.000 toneladas y 33.000 litros de alimentos y bebidas engañosas, potencialmente peligrosos o que causen un perjuicio económico al consumidor, que está comprando y pagando además por algo que no es lo que espera”.

Las investigaciones y operaciones en España se han dedicado sobre todo a los productos ecológicos, junto a otros 15 países de la Unión Europea, incautándose 90.000 toneladas de alimentos, con 9 personas detenidas. Según el informe, en estos productos o bien se incluían sustancias no autorizadas o se empleaban documentos falsificados para hacerlos pasar por ecológicos sin serlo.

El mundo de la distribución alimentaria tiene también su crimen organizado, y, afortunadamente, tenemos quien nos defienda: leyes y policía. El sistema en general funciona, independientemente de que existan fallos puntuales. 

 

Fuente: OCU