Llegué tarde -para lo que acostumbro- al mercado y quería un buen pescado de roca para guisar. La corvina era un buen ejemplo, aunque a mi pescadero solo le quedaban dos trozos de ventresca o pecho ya limpios, pero que deben cocinarse sin quitar huesos porque así llevan más jugo.  Hoy los hemos preparado a la roteña:

Ingredientes: 750 g de ventresca de corvina, 2 dientes de ajo, 1 patata mediana, 1 cebolla, 2 pimientos verdes de freír, 3 tomates maduros, 1 chorreón de vino fino, caldo casero de pescado, 1 hoja de laurel, 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, sal y un poco de orégano. (Y un poco de brandy, opcional).

Hay que pelar y cortar en rodajas las patatas y disponerlas con un poco de aceite y sal en una fuente de horno, a 200º C durante 20 minutos.

Mientras, vamos haciendo el sofrito de ajos, cebolla, pimientos y tomates pelados y troceados a tiras delgadas, dejándoles sus tiempos y a fuego medio. Añadimos el laurel y el vino y dejamos evaporar, con el caldo de pescado unos diez minutos más. (También puse una cucharadita de moringa en polvo).

Cuando estén las patatas, incorporamos en la fuente el pescado con sal y la especie que queramos (yo le puse orégano), y un poco de brandy si tenemos. Disponemos por encima el sofrito , el caldo y metemos al horno a 200ºC durante veinte minutos.

Riquísimo, sobre todo las patatas. El único inconveniente es que hay que extraer los huesos de la corvina luego en el plato, pero el resultado es magnífico.

Hay que tener mucho cuidado de sacar inmediatamente el pescado del horno para que no se reseque. Y también hay que cuidar el caldo no poniendo demasiado para equilibrar el líquido resultante del plato.