Tres años lleva abierto este bar-restaurante con vocación multibar (es decir, se adapta fácilmente a clientela y demanda por horarios), y ya cuenta desde 2018 con un premio Gurmé de La Voz de Cádiz, en la modalidad de mejor restaurante creativo de la Bahía de Cádiz. Precisamente en ese acto de entrega conocimos a su cocinero-gerente, Pablo Terrón, con buena formación y experiencia. No me esperaba un local tan amplio, la verdad, y tan bien resuelto. Calculo que tiene capacidad para unas cien personas.

En una casa del siglo XVII, que conserva portada y patio, Puerto Escondido muestra una decoración floral y moderna pero muy acogedora, como amable es su servicio, con Isabel Núñez, responsable de sala, que pasó por el equipo de Ángel León. Una decoración para disfrutadores.

Su lema “cocina de aquí y de allá” responde sobre todo a su fusión de platos mediterráneos y de Latinoamérica en pescados y cereales. Todo ello lo convierte en un lugar agradable para comer y charlar. La carta no es demasiado extensa pero lleva un poco de todo: carne, pescado, cereales, rebozados y verduras. Propuestas para todos los gustos.

Puerto Escondido se encuentra justo enfrente de La Taberna del Chef del Mar, formando un eje gastronómico interesante en El Puerto de Santa María, fácil de encontrar  por el visitante (al principio de la Ribera del Marisco) y de aparcar  por el conductor (en el muelle).

Reservamos para dos para un almuerzo ligero dadas las altas temperaturas, y este es el resumen de nuestra estancia:

Como aperitivo, ofrecen picos sin gluten, y un pan calentito, junto a un buen aceite de oliva virgen extra para mojar, con sal del Himalaya, cuyo ahumado deja el sabor de un huevo frito. Interesante. Además, pude disfrutar de una cerveza Blonde Ale etiquetada con el nombre del establecimiento: rubia, ligera y suave toque a cítricos, muy refrescante y corta de graduación alcohólica. Un punto a su favor para mí, que ando siempre tras las cervezas artesanas.

Ensaladilla al whisky con langostinos y jugo de sus cabezas. Una versión moderna de esta tapa tradicional y que siempre pedimos cuando la hay en carta.

Empanadillas Puerto Escondido: una de carne y otra de queso, champiñones y trufa. Dos frituras de buen tamaño, forma irregular y excelente relleno interior. Un plato muy original.

Las croquetas de la casa, todas de jamón, con rebozado crujiente, riquísimas.

El salmorejo fue el próximo plato, técnicamente perfecta su emulsión, llevaba langostinos y manzanilla, un aire distinto.

Y el plato estrella fue un cebiche con pulpo, daditos de corvina y mejillones. Excelente en elaboración y en su justa medida. 

Pedimos de nuevo por copas el vino El Cobijado que tanto nos gustó en el restaurante Almanaque de Cádiz. Buena elección.

Y terminó la comida con el postre, torrija de pan brioche, con tres leches (normal, evaporada y condensada), helado de pistacho y miel y gelatina de oloroso.

Hay que decir que encontramos muy razonable la relación calidad/precio, en lo que es un recorrido original por diferentes sabores y presentaciones. Un proyecto muy recomendable en cocina y sala.